Con los Pies sobre los Montes
POR HEBER GALLITTO (PARANA / ARGENTINA)
ADENTRO, AFUERA, ARRIBA, ABAJO
Hay una canción que solemos cantar con los niños que dice: "adentro, afuera arriba, abajo qué feliz que soy". Un maestro solía hacerlo presentando las señas al revés. Decía arriba y se agachaba, decía afuera y señalaba hacia adentro. Esto puede ser gracioso en una canción infantil pero es funesto en la exposición del evangelio. Creo que una de las cosas que sucede en la actualidad es que en lugar de señalar adentro los evangelistas están señalando afuera y en vez de apuntar hacia arriba apuntan hacia abajo. ¿Qué quiero decir?
Aaadentro, afuera
Hay un concepto no bíblico en el evangelismo actual. Se suele decir que el hombre está en una constante búsqueda de Dios. Que su vida apunta hacia arriba, para llegar al Creador. Pero se enfrenta con una barrera que es el pecado. Esa barrera es infranqueable. Muchos tratan de atravesarla con la religión, las buenas obras, la auto superación, etc.; pero no pueden. Entonces aparece Alguien que quita el pecado de en medio y entonces sí, el hombre llega a Dios. ¿Te has dado cuenta del concepto?
Ellos dicen: PRIMERO "el hombre siempre busca a Dios". Pero Dios dice "no hay quien busque a Dios" y peor aún "Dios hizo al hombre recto pero ellos buscaron muchas perversiones". Por lo tanto el primer concepto es antibíblico. Pues la Biblia expresa "entrad por al puerta estrecha porque ancha es la puerta y espacioso el camino y pocos son los que la hallan". Sí, pocos son los que la hallan porque pocos son los que buscan. Pues el que busca halla. Y si el Padre no le trajere al Hijo, entonces no serían salvos.
ARRIBA, ABAJO
SEGUNDO "el pecado es una barrera". El pecado lo colocan fuera de la persona, es una barrera para atravesar. El hombre busca pero el pecado se lo impide. Todo es por culpa de esa barrera. Tal vez pueda parecer gráfico, pero en realidad es algo conceptual. Pues si el problema es un techo solamente entonces necesitamos Alguien que lo quite de en medio. Han sacado el pecado de adentro del pecador y lo materializaron en una barrera. Entonces ya no se trata de un problema en el hombre, no hay problemas con la culpa, se simplifica el tema del dolor por el pecado, las lágrimas y tristeza que debe embargar el corazón del pecador. Y todo es una cuestión de ganar la carrera de las vallas.
No quiero decir que esa sea la intención de quienes predican con esta perspectiva. De hecho, antes no me parecía mal y hasta me parecía completo el evangelio predicado de esta manera. Pero ¿Por qué piensan que está bien y que no les falta nada cuando a la vista de la Biblia falta arrepentimiento y conversión? Es una cuestión de perspectiva. Miran el evangelio desde el punto de vista del hombre y no desde Dios. Y terminan llevando a la persona a un Shopping donde tiene el mejor regalo de todos... y encima "gratis". ¿Quién sería tan necio como para despreciar ese regalo? Y con ese razonamiento se dice:
-Solo debes creer y aceptar, no es necesario ser miembro de ninguna iglesia
-¿Dices la verdad?
-¡Por supuesto no necesitas ir a una iglesia!
-Y entonces ¿Es tan fácil?
-Sí, es así de fácil. Ora la siguiente oración y ya está.
La persona tiene tan solo que repetir lo que dice el predicador y tiene vida eterna, pasó de muerte a vida y hay fiesta en los cielos por uno que se salva. No importa si se arrepintió o no, no interesa si sigue al Señor o no, no importa si luego lee la Biblia, vive una vida santa y deja sus vicios o sigue viviendo de la misma manera que antes. ¿Ese es el evangelio que presenta la Biblia? Lo sabes muy bien, sabes que no.
¿CONVERTIDO O CONVERTIBLE?
Una predicación de este estilo hace que la persona en vez de ser convertida, sea convertible. Se quita el techo de los pecados y el sol del amor de Dios brilla majestuosamente. Esto no le lleva a la confesión, a la humillación, a reconocer que nuestras culpas le clavaron en la cruz. El predicador dirá que no es necesario ir a una iglesia, no es importante leer la Biblia u orar, que puedes ser una nueva persona por recitar una oración y eres anotado en el registro celestial. "Ven tal como estás y sigue tu vida como quieras, repite lo que voy a decir, toma una decisión por Cristo y entonces eres salvo". Es darle un boleto al infierno, a una persona que cree que va al cielo. De esta manera la persona creerá que lo tiene adentro y Cristo estará afuera, pensará que va arriba (al cielo) pero irá abajo (al infierno). Y será una versión fatal de nuestra canción infantil.
El Rincón del evangelista
“Tengo pánico. ¿Cómo puedo vencer mi miedo a hablar de Cristo?”
Te comprendo muy bien. Particularmente me cuesta enfrentar a las personas, no soy el mejor evangelista, y muchas veces me viene un tartamudeo mental y puedo quedarme mirando a la persona sin respuestas. Quiero que sepas que es la mejor manera de empezar “con temor y temblor”.
1- Para comenzar debes enfrentar tu miedo que te paraliza y hacer todo “en el nombre del Señor.” Memoriza promesas bíblicas que te afirmen en Su presencia. Algunos versículos pueden ser Mt. 28:19-20; Hch. 18:9-10; Hch. 4:29; 2ª Tim. 1:7-8.
2- Te aconsejo que comiences repartiendo folletos bajo las puertas, deja folletos en lugares públicos como cabinas de teléfonos, guías telefónicas, cajeros automáticos, buzón de cartas, carrito de supermercado, en los limpiaparabrisas de los autos, etc. Luego de una semana de este ejercicio relajante, puedes llevar un toco de folletos en tu mano y mientras caminas entrégalo a quienes se cruzan contigo. Cuando vayas al restaurant o a tomar un café, deja un folleto o escribe en una servilleta frases que le hagan reflexionar al mozo acerca de la eternidad. Por ejemplo: 10 de cada 10 personas mueren. ¿Estás preparado para el día que estés ante Dios? O “Si mueres hoy, ¿dónde pasarás la eternidad? ¿En el cielo o en el infierno?”. Y deja tu número de teléfono y tu e-mail, y ora por esas personas.
3- Escribe y aprende como dar tu testimonio. El saber hacerlo te ayudará a presentar ante los “difíciles” algo que no puede ser atacado… tu experiencia personal.
4- Recuerda de orar por quienes estás predicando o a quienes les has dado un folleto. Aún una palabra que te pueda parecer inapropiada es la que quizás impacte la conciencia del pecador.
5- Prepárate para testificar. Hay libros que te enseñan en forma práctica como hacerlo. Haz cursos.
“El fuego que tenía al principio ya lo perdí, el evangelizar es para los nuevos convertidos”
Cuando alguien habla del fuego que tienen los nuevos convertidos hay una frase que se repite y es "¡Lo que pasa es que este muchacho está en el primer amor!". Muchos creen que "primer amor" significa "amor que se tiene al principio." Suena incluso utópico, platónico y hasta inmaduro. He escuchado a algunos decir de este primer amor: "no importa, ya se le va a pasar"… como si fueran los síntomas de una gripe pasajera.
¡NO!… el primer amor es primero, no por edad, sino por prioridad. El creyente debe vivir en el primer amor todos los días de su vida. La prioridad debe ser su Señor. Si viviéramos, como iglesia, todos en este primer amor ya habríamos predicado el evangelio hasta el último rincón. Lamentablemente vivimos a la última moda, al último grito en las tendencias evangélicas, en el último "boom" musical cristiano… Nos hemos especializado tanto en "lo último" que nos olvidamos de "lo primero", lo primordial. Dios no quiere lo último, Él quiere lo primero. Toma tiempo para leer la carta de Jesús a la iglesia en Éfeso: "Tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré a ti y quitaré tu candelero de su lugar" (Ap. 2:4-5) ¿Estaremos en penumbras? Si es así, es hora de arrepentirnos y volver a las primeras obras, al primer fuego, al primer amor. No demoremos en hacerlo, no sea que el Señor tenga ya nuestro candelero en la mano para quitarlo.



