Filosofía en el Taller
POR GUSTAVO SÁNCHEZ (ROSARIO / ARGENTINA)
Los olores tienen un fuerte poder de evocación, remiten instantáneamente a imágenes, recuerdos, situaciones que relacionamos con ellos, reminiscencias agradable o no de cosas que vivimos. Por ejemplo, tengo un particular gusto por el olor a tierra mojada, vienen a mi memoria sentimientos muy agradables por lo que viví en días de lluvia; por el olor a las bibliotecas, me recuerdan a “La Vigil” y su magno proyecto educativo a través de esfuerzos cooperativos, etc. En un tiempo trabajé recogiendo y vendiendo aserrín en carpinterías. Me gusta mucho también el olor a la madera, aunque no sé a que cosas me acercan en el recuerdo. ¿Es hermoso, verdad? , el olor que despiden las maderas en los aserraderos y carpinterías. Uno de los carpinteros que visitaba era Don Mateo, un español de los que no “hicieron la América”. Al comentarle mi afición por ese olor me respondió con una frase que hasta el día de hoy gira en mi cabeza, y me sigue enseñando. El me dijo:”-ojalá aprendamos de la madera, que cuando la hieren, responde con perfume-” ¿Como nos cuesta reaccionar ante los atropellos, insultos desprecios con oraciones de mansedumbre, verdad?. Buscamos justificaciones de las más diversas, desde las genéticas hasta las familiares, culturales, que somos así, que no podemos cambiar. Y es verdad, nosotros no podemos cambiarnos a nosotros mismos…pero es maravilloso que tengamos un poder sobrenatural disponible para nosotros. Las simples enseñanzas del Maestro deben tocar nuestro corazón:
“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”(Mateo 5.38-48). A lo que Pablo responde (Romanos 12: 14-21): “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” También son muy elocuentes las palabras de Pedro (2:15-25):“…Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios… Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente”…Ahora bien, alguno me dirá que el ejemplo del Señor es muy alto para imitar…pero EL MISMO está dentro de nosotros hoy para cambiarnos el carácter, transformarnos a su semejanza. Así que no tenemos excusa…¿cuánto tiempo tenés de creyente?,¿reaccionás todavía de la misma forma ante la oposición que cuando eras no-creyente?. Que la sabia enseñanza de la madera nos haga reflexionar, amén.



