¿Qué Tipo de Padre es Usted?

POR CLAUDIO DA SOUZA (TESEI / ARGENTINA)

Querido lector, si es que ha comenzado a leer esta nota, es muy posible que le haya llamado la atención el título. Probablemente quiera saber que tipo de padre es, o por lo menos conocer que tipo de padres hay. Quizás se pregunte si hace las cosas bien, y si al final va a terminar su tarea satisfecho, viendo como un/a joven (sus hijos) sigue caminando por los caminos del Señor, que son los mejores, sin duda, o si por el contrario, termina preguntándose “¿Qué es lo que he hecho mal?”.
Realmente estamos en una situación muy confusa con respecto al rol de los padres dentro de la crianza de sus hijos. En una nota de un diario prestigioso se decía que los padres de la actualidad fueron criados en el proceso, o en los primeros años de la democracia, por lo que cual señal de autoridad es mal vista porque es tomada como autoritarismo y por eso no quieren mostrar autoridad frente a sus hijos. En una revista se referían a los padres que quieren ser “amigos” de su hijo, especialmente las madres, y compiten con sus hijas en apariencia. Otro problema serio es de las madres que trabajan, aunque no sea totalmente necesario: son jóvenes, quedan embarazadas, y durante el embarazo ya están planeando quien será el que les criará a sus hijos, ya que no pueden “perder su progreso laboral” con la llegada de este hijo.
La realidad muestra que los hijos necesitan padres que cumplan los principios bíblicos. En este estudio he de tratar algunos de ellos, y espero que puedan servirle para esa dura tarea que es ser un padre exitosamente bíblico en estos días.
En primer lugar, ¿que tipos de padres encontramos?
Si enfrentaran una situación problemática, los padres pueden dividirse en 4 tipos:
Imagínense a un adolescente que vuelve de la escuela derrotado, ya que lo han sacado del equipo de fútbol del grado. Las siguientes son las reacciones que pueden tener los padres:
         A) El dador de consejos: se distancia de la crisis emocional. El diría algo así: “¿no te dije que practicarás mas? Mira, hay un equipo en el barrio donde puedes jugar este año y si entrenas firme, probablemente mejores tu destreza hasta el punto en que puedas entrar en el equipo de la escuela el año que viene. Este es el teléfono del entrenador.”
         B) El tranquilizador: trata de hacer que el hijo se sienta mejor en esa situación. Probablemente le daría un gran abrazo a su hijo diciéndole: “Oye, esta bien. Tu mamá y yo te queremos. No te preocupes. Eres un chico fuerte. Encontrarás otra cosa que hacer ¡y les demostrarás que buen atleta eres en realidad!”.
         C) El comprensivo: Se acerca aún mas a la situación tratando de sentir lo que siente el adolescente. El podría decir: “Realmente estás amargado con esto, ¿no? Debe doler ser rechazado así y separado de tus amigos. ¿Puedes decirme que pasó?”
         D) El que se revela asimismo: este es el padre que abrazaría al muchacho, escucharía su relato, y luego, reflexivamente, diría algo así: “Cuando tenia 15 años me sacaron del equipo de fútbol del barrio. Yo quería estar en el equipo más que cualquier otra cosa en el mundo. Cuando volvía a mi casa a bañarme parecía que se me terminaba el mundo. Parecería que tu estás viviendo algo parecido”.
Con sinceridad, con una mano en el corazón… ¿Con cuál tipo de padre usted se identificó? Con el dador de consejos, con el tranquilizador, con el comprensivo o con el que se revela a si mismo?
Cuando se le preguntan a los adolescentes pidiendo que clasifiquen como responderían sus padres, lamentablemente el 95% de ellos los identifica con el dador de consejos. Solo el 5% dijo que eran tranquilizadores. Ninguno identificó a sus padres como comprensivos o reveladores de sus propios sentimientos.
Ahora, esto no significa que aconsejar o dar tranquilidad sea malo. Ni que la misma manera de responder sea apropiada para toda situación. Pero hay algo que esta mal si nuestros hijos sólo identifican que reciben de sus padres solo advertencias, consejos y tranquilidad.
¿Queremos ser padres que se comuniquen con sus hijos eficazmente, y que ellos sepan que nosotros realmente los entendemos y queremos lo mejor para ellos? Entonces una de las cosas que debemos hacer es revisar como nos comunicamos con ellos, y que es lo que ellos reciben de parte nuestra.

En segundo lugar, que estilo de padre encontramos:
Por otro lado también hay estilos de padres diferentes. Las dos influencias más fuertes que los padres pueden transmitir a sus hijos son control y apoyo. Si combinamos las diferentes opciones de ambas influencias nos quedan los siguientes estilos:
1) Permisivo: son los que dan mucho apoyo pero poco control. El niño se siente querido y aceptado por los padres pero éstos se esfuerzan poco por manejar su conducta. El niño crece creyendo que puede salirse con la suya. ¿Resultado? Un malcriado.
2) Negligente: es el padre que da poco apoyo y poco control. Básicamente se deja al niño que se las arregle y se críe solo mientras que los padres hacen su vida, ignorando sus responsabilidades de familia. El niño crece pensando que hay algo malo en su vida o que no tiene valor. También se sale rápidamente con la suya. ¿Resultado? El más peligroso de todos: un psicópata.
3) Autoritario: el padre que da poco apoyo pero controla mucho. El niño se siente atrapado porque está muy dominado y poco querido. A menudo siente mucha culpa, vergüenza, inseguridad y puede rebelarse fácilmente contra el sistema.
4) Seguro y firme: que da apoyo y control a la vez. El niño sabe que es amado mientras se da cuenta que no puede salirse con la suya cuando se porta mal. Esta situación provee el mejor terreno para la relación padre-hijo y también vidas productivas y fructíferas.
Los niños criados por padres firmes y seguros son los que mayor valor propio sano tienen, los que mejores se someten a la autoridad y que están más dispuestos a aceptar la religión de sus padres y son los que menos posibilidades tienen de rebelarse en contra de la sociedad.
Esta es otra área de evaluación para nosotros: cual es nuestro estilo de padres. La palabra de Dios nos da unos cuantos consejos al respecto. La pregunta que nos debemos hacer es: ¿Qué tipo de padres nos pide la Biblia que seamos?
Proverbios 1:8, 6:20 Padres que no se desentienden de la crianza de sus hijos. Es claro lo que esto significa: si queremos tener hijos, tenemos que aceptar nuestra responsabilidad de formarlos. Es una idea de la sociedad actual que las madres deben seguir trabajando y que otra persona se encargue de la crianza de los hijos, ya que la madre “no puede cortar su progreso laboral”. En mi caso, y en el muchos otros, Ana decidió dejar de trabajar los primeros 4 años de vida de Matías y Belén, hasta que entraron al jardín, y nunca nos hemos arrepentido, a pesar de que el progreso económico podría haber sido mayor. El progreso económico comparado con la mayor facilidad con que se puede moldear el carácter de los hijos en los próximos años no tiene medida. Conozco en la actualidad otros matrimonios que han tomado esa decisión, son pocos, si, pero ni ellos ni nosotros ni mis amigos de entonces nos hemos arrepentido de esa decisión. Si son padres, y actualmente sus hijos están siendo contenidos en una sala maternal, o los crían los abuelos, o una persona contratada, les hago un llamado a considerar los beneficios de ser ustedes los responsables de la crianza. Con sólidos principios, con amor, con presencia permanente, sus hijos tendrán muchos menos problemas de conducta de lo que pueden tener ahora. Y eso sin contar el futuro, cuando lleguen a la adolescencia. Piénsenlo.
Proverbios 22:15, 29:15 Padres que entienden que si dejamos a nuestros hijos criarse solos esto traerá tristes consecuencias para ellos y para nosotros. Queridos lectores, sus hijos nacen con la necedad ligada a su corazón. La Biblia dice que se desviaron “desde la matriz” así de malvados son nuestros hermosos niños, aunque usted no lo crea.. y sabe que? Así éramos nosotros!! Esos niños necesitan de la corrección amorosa de sus padres para luchar contra la necedad que hay en su corazón. ¡Debemos ayudarlos!
Colosenses 3:21, Efesios 6:4 Padres que entienden que hay que construir en la vida de sus hijos, no desalentar ni destruir. Nosotros debemos hacerlos personas maduras y útiles a los que los rodean y a si mismos. Se que es difícil mantener la paciencia a veces, y que tenemos la tentación (y a veces sucumbimos a ella) de decirles a nuestros hijos que están actuando de la peor manera posible y eso sólo lo llevará a un camino infeliz. Y no se lo decimos de la mejor manera. Palabras como “inútil, tonto, estúpido, etc.” y tantas otras sólo logran desanimar a nuestros hijos en su camino. Los niños creen literalmente lo que se les dicen. Tengamos cuidado con esto.
Proverbios 13:24, 22:15, 23:13-14 Padres que entienden que la disciplina es parte esencial en la crianza de sus hijos. La disciplina es la que logra la corrección, si aplicamos la que corresponde según la edad que tiene el niño. Otro ataque a los principios bíblicos es pensar que el castigo físico es una directiva que pertenece al siglo XIX. En la misma iglesia tenemos cristianos que nos dicen: “mi hijo entiende, hay que hablarle, no es necesario pegarle”. No niego la posibilidad que nuestros hijos entienden. Muchas veces entienden lo que le pedimos, especialmente cuando le pedimos cosas que ellos quieren hacer!! Pero a veces también entienden cosas que no tienen el deseo de hacer y las hacen. Pero llegará un momento sin lugar a dudas cuando nuestros hijos por mas que entiendan lo que les pedimos no querrán obedecernos. Ese es el momento de la corrección física, luego de una advertencia verbal. Como yo digo, nuestros hijos tienen tres oídos. Uno a cada lado de la cara, y un tercer oído en la parte trasera, justo cuando termina la columna… cuando nuestros hijos no “oyen” por los 2 oídos que tienen al costado de la cara, entonces es hora que escuchen por el “tercer oído”.. se entiende, ¿no?
Salmos 127: 3-4 Padres que entienden que los hijos son como flechas que pueden dar en el blanco. Para eso es necesario elegir bien el blanco, y preparar las flechas de forma correcta. Sus hijos son personas que Dios trajo al mundo con un propósito. Algunas veces Dios tiene que cumplir ese propósito en la vida de ese niño que se transformará en adulto a pesar de los padres. Otras veces, los padres entienden esto y quieren ser parte de la obra de Dios en ese niño y colaborar con el Señor. ¡Que tremendo privilegio es poder ser parte en la formación de un adulto que puede hacer grandes cosas para Dios!
¿Alguna vez ha pensado que Dios quiere hacer algo con ese pequeño? ¿o que esos pequeños serán los que gobernarán la nación, la provincia, el municipio dentro de 40 años? ¿Qué esos chicos serán los que cosecharán en nuestros campos, los que venderán nuestros productos, los que producirán las fábricas? ¿Y que estamos haciendo al respecto? ¿Nos hemos esforzado en pensar que metas ellos deben tener y se las hemos mostrado? ¡Ellos son flechas con las cuales nosotros podemos dar en el blanco!

Tomemos en serio esta tremenda oportunidad que Dios nos da en la vida para formar una sociedad futura muchos menos problemática que la actual. Recuerde, nuestro futuro está en las manos de las personas que estamos formado hoy. Nuestra iglesia está en las manos de las personas que estamos formando hoy. Nuestro país está en las manos de las personas que estamos formando hoy. Mañana será tarde para lamentos.

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