¿Somos, Hemos Sido o Debemos Ser?
POR CARLOS PRIMOLINI
AMADOS HERMANOS, LES ENVIO OTRO ESCRITO DEL HERMANO CARLOS PRIMOLINI, (anciano de la ICE en Bº Parque Casas de la ciudad de Rosario / Argentina) RECIENTEMENTE PROMOVIDO A LA GLORIA, ESTE REFLEXIONA ACERCA DEL CONCEPTO DE SER SAL DEL MUNDO, LO PUBLICAMOS PARA ACERCARNOS AL PENSAMIENTO DE ESTE HOMBRE DE DIOS.
De la revista "Para que sean Uno", Año 5 Nro. 51 - Marzo 2001.
He tenido la oportunidad de atravesar una salina y es imponente contemplar por un lado la blancura del producto y por otro lado la ausencia total de manifestación de vida, tanto vegetal como animal, lo que ya habla claramente de la capacidad que tiene el cloruro de sodio como preservador.
Desde muy antiguo el hombre ha utilizado la sal para la conservación de los alimentos. Esto asegura transferir productos de épocas de abundancia a épocas de escasez, evitando la corrupción o cambio de estado de dichos productos.
El Señor Jesucristo en una oportunidad dijo a las personas que confiaban en él: "vosotros sois la sal de la tierra ...". Lo dijo enmarcado en un discurso que en líneas generales comparaba la moral y la justicia de Dios en contraposición con la de los hombres.
Veía a los hombres empobrecidos, corrompidos, totalmente oscurecidos, desdibujada totalmente la imagen que el creador había impreso en el acto sublime de la creación.
Este deterioro o corrupción vino a causa del pecado que está en el hombre, este pecado anidado en el corazón y que al salir genera una consecuencia funesta o perversa con quienes lo rodean (Mt.15:20, 21).
Al hablar el Señor a los suyos, asemejándolos a la sal, hace una clara referencia al nuevo estado de ellos. Le habla a hombres renacidos, regenerados, en donde el Espíritu Santo ha vivificado lo que estaba muerto por el pecado (Ef. 2:1 / 2ª Cor.3:6).
Este nuevo estado, habla de personas que creen en él, que son parte de la iglesia. Es como si estuviera hablando de nosotros, o mejor, hablándonos a nosotros.
¿Por qué Jesucristo hace esta comparación?, ¿Dé dónde toma el concepto para comparar a la iglesia con la sal?
En Números 18:19, Dios dice a Aarón, que ellos tomarán parte de la ofrenda de los hijos de Israel como pacto perpetuo de sal (sentido del original que algunas versiones cambian), dando a entender la invariabilidad de las decisiones de nuestro Dios.
En 2ª Cro. 13:5 se refiere a la entrega del reino a David y su descendencia como alianza irrevocable, para siempre, como "pacto de sal".
Si el Señor estaba pensando en esto, pensaba claramente en la invariabilidad de la sal, la conservación de su estado para siempre. Tal vez en su mente estaría la idea de que la iglesia ahora, amando a él guardaría por siempre sus mandamientos y por lo tanto conservaría los principios éticos y la justicia de Dios en un mundo corrompido por el pecado (1ª Jn. 3:6-9 / Jn. 15:9-10)
Volvamos a Mateo 5:13: "Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres".
Descubro aquí que un pensamiento atraviesa la mente del Señor Jesucristo: ¿Y si la sal se vuelve insípida?.
Es evidente que nuestro Señor nos advierte que la sal puede deteriorarse, puede cambiar de estado, perder sus características y por lo tanto dejar de cumplir su función importante.
Esto piensa de la iglesia, una iglesia que se acomode al mundo que la rodea, que viva desconectada del Señor, sin recibir las órdenes de la "cabeza" (Col. 1:18 a), que no tenga compasión por los perdidos, que no cumpla con su bendita encomendación: Predicar el evangelio para que todos lleguen al conocimiento de la verdad y vivir en santidad reflejando a Dios (1ª Ped. 1:15,16).
Algo más preocupante todavía, me parece al decir: "¿con qué se hará salada otra vez?, ya para nada sirve". Esta expresión parece indicar una irreversibilidad, como no poder volver a ser como antes, como perder definitivamente su estado anterior.
¿Será que la iglesia de Jesucristo, la que es columna y baluarte de la verdad, pueda deambular por este mundo de manera vacilante, sin poder, sin interés, sin identificación con aquel que dio su vida por ella?
El final de la expresión es aún más patética: "... sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres". El evangelista Lucas agrega: "... no es útil ni para la tierra ni para el muladar ..."(Lc. 14:35)
Qué imagen distinta a aquella que el Señor Jesús expresa en la confesión de Pedro: "... edificare mi iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella ..." (Mt. 16:18)
Queridos hermanos, vosotros, somos nosotros, somos todos; y es una responsabilidad ser sal, no un orgullo, ni un derecho. Debemos vivir tomados de su mano, guardando sus mandamientos, amándolo siempre, recordando que cuando estábamos muertos en delitos y pecados ("nuestros"), él nos salvó, hizo suyos nuestros pecados y nos compró para Dios, para que seamos sal y luz en este mundo corrupto y en tinieblas
En este tiempo, la iglesia de Jesucristo vive bastante lejos del ideal de Dios, solo basta mirar a nuestro alrededor y ver la miseria en la que se está sumido el hombre y preguntarnos: ¿cuál es nuestra actitud?, ¿Qué hacemos?, ¿Cómo estamos viviendo?, ¿Nos verá Dios con agrado?.
Dentro de la tristeza que me causa la situación, debo decir que sigo creyendo en un Dios que ama, que restaura, que está atento a nuestras súplicas y que sigue teniendo la misma intención: salvar a los hombres y utilizar a su Iglesia para que anuncie sus virtudes, predicando el evangelio.
“Hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas” (Is. 52:7)



