Cuando la Osadía es Necesaria
POR AUGUSTO BUSINA (PLOTTIER – NEUQUEN)
José de Arimatea, miembro noble del Concilio, que también esperaba el reino de Dios,
vino y entró OSADAMENTE a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. (Marcos 15:43)
José de Arimatea fue un discípulo de Cristo que esperaba el reino de Dios. Decididamente sin temores, o con ellos, se dio a conocer y obrando con osadía, con determinación, reclamó el cuerpo del Señor. A este hombre levantó Dios para su servicio. Pilato dio a José permiso para bajar el cuerpo, y hacer lo que le pareciera bien con él. Dios no abandonará a los que confían en Él, y lo invocan.
La palabra “osadía”, que significa atrevimiento, audacia o resolución, no es citada muy a menudo en la Biblia, pero la vemos reflejada en muchos pasajes.
Muchos, que no tienen a Cristo, viven y se desarrollan “osadamente”. Hay un aumento a nivel mundial de rebelión en contra de las autoridades constituidas; la criminalidad se manifiesta en una gama de variantes inimaginables. La negación a admitir los errores, las mentiras, la culpa y el endurecimiento de los corazones, llevan a estar cada vez más lejos del arrepentimiento y, menos aún, de la confesión.
Moneda corriente es ver hoy en TV, cine, videos etc. la proliferación del sexo, y todas sus desviaciones; el uso de las drogas; la concurrencia a los bailes en los boliches; la degradación; los homicidios, la propagación y legalización del aborto es buscado por los movimientos feministas; el homosexualismo, lesbianismo, travestismos cada vez es más natural, y “cuidado con discriminar”.
Todo esto y mucho más, ya no se hace de manera encubierta, sino se ha transformado en una forma de vida, animada y publicitadas como “moda”. Prolifera en una juventud que se identifica con los “ídolos humanos”, sobretodo de la música y el deporte. Presenciamos así un vacío de valores y total carencia de Dios en sus vidas, las que ellos viven osadamente, sin avergonzarse de sus vicios.
Edwin Louis Cole en su libro “Hombres fuertes en tiempos difíciles” dice: “Lo que el mundo no pueda controlar, lo discriminalizará y legalizará. Lo que la Iglesia no puede controlar, lo racionalizará y sicologizará. Lo que los hombres no pueden controlar lo desmoralizará y lo negociará”
Estamos viviendo los “últimos tiempos”, llamados “tiempos peligrosos”, es la advertencia de Pablo a Timoteo (2ª Timoteo 3:1).
El apóstol Pedro escribió: “Sabed ante todo que en los últimos días vendrán burladores, andando según sus propias pasiones y diciendo: "¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación". Estos ignoran voluntariamente que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua. Pero los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. (2ª Pedro 3:3 al 7)
La Iglesia de Cristo, ahora que conoce la verdad, y debe llevar el evangelio hasta lo último de la tierra, posee “Osadía” tal como la de Daniel, celoso en sus convicciones, que no quiso contaminarse con la comida y bebida del rey. (Daniel. 1:8). O la de José, en llevar una vida pura porque Dios le veía. “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Gén. 39:9) sin importar tener que ir a la cárcel.
Y qué decir de Abraham, que salió por fe a lo que Dios le tenía preparado, pensando y esperando la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios (Heb. 11:10).
Y tantos otros que demostraron osadía y el valor de testimoniar del Señor y no avergonzarse de él. El ejemplo de Pablo, Juan, Pedro, que preferían morir a negar el nombre del Señor.
Jesús vino, no a cambiar el mundo y sus gobiernos, SINO A CAMBIAR LOS CORAZONES DE LOS HOMBRES, trasladarlos al reino de Dios y reproducir en ellos su imagen, su parecido a Cristo. Y nos ha comisionado a nosotros a llevar este mensaje a los perdidos.
Dice una sentencia: “MIENTRAS MÁS OSCURA ES LA NOCHE, MÁS BRILLANTE ES LA LUZ”. Entonces, empecemos donde estamos y con lo que tenemos. No despreciemos el día de los pequeños comienzos.
Me impactó una historia de hermanos que osadamente estuvieron dispuestos a dar su vida antes que renunciar al propósito de predicar a Cristo.
Esta es la experiencia que contó un siervo del Señor en las Islas Fiji. Este hermano, pastor de una iglesia, llamado Kerulo, junto a la congregación se propusieron ministrar sistemáticamente los fines de semana a las familias de la isla.
Por años recorrieron el país, tanto a pie, como en colectivos u otros medios disponibles. Así visitaron los hogares, dejando en ellos literatura evangélica. Así fue que cubrieron la nación dos veces. Luego se propusieron ir a la región circunvecina del Pacífico Sur. Fueron a la Isla Salomón y reunidos con los hermanos de allí, decidieron alcanzar a cada vecindario, guiándose por un mapa de las islas. Finalmente llegaron a la frontera del pueblo asesino de los Kwaio, en el interior de la isla de Malaita.
-Esta es nuestra siguiente misión, dijeron los hermanos fijianos. -Los isleños dijeron ¡No!- ustedes no pueden entrar allí. –Si, debemos entrar a predicarles.
-Ustedes no entienden- protestaron los de la Isla Salomón, nuestros antepasados fueron asesinados por esta gente. El gobierno les teme y desde 1947 los han dejado tranquilos. Misioneros han ido y ninguno ha vivido más de tres días. También la Iglesia ha decidido dejarlos tranquilos. Son tan fieros y peligrosos que ni siquiera pueden vivir cerca unos de otros, ya que se pelearían hasta matarse. No podemos ir allí.
-Hemos sido enviados con esta misión de alcanzar cada casa de la isla Salomón, y esto incluye a la gente de Kwaio. Estamos dispuestos a dejar nuestra vida aquí. Hemos sido comisionados por Dios, no por el hombre, y si esta es su Voluntad, pues, que sea. Si vamos a morir, pues, moriremos.
Ante esta determinación se volvieron a los hermanos de Fiji diciendo: “Si ustedes van a morir, nosotros moriremos junto a ustedes”.
Antes de entrar a territorio Kwaio, durante una semana se juntaron y oraron a Dios, para que les diera su favor y que el enemigo fuera acallado. Así ya en territorio Kwaio, escalaron las montañas y llegaron a la primera aldea. De inmediato fueron llevados a los jefes de la tribu. Sus vidas estuvieron en peligro en todo momento, pero los jefes accedieron a una audiencia con el jefe mayor, quien les escuchó atentamente. Terminada la charla, milagrosamente el jefe no les mandó matar, sino por el contrario aceptó a Cristo como su Salvador. Luego ordenó que se juntaran varias tribus para escuchar el mensaje del Evangelio, y así comenzó un avivamiento.
Hoy existen 16 templos en el interior del territorio Kwaio y 4.000 creyentes. Este cambio vino porque Dios utilizó a jóvenes decididos, osados y con resolución, que pusieron sus vidas en las manos de Dios, para servirle.
El desafío es hoy:
“Mientras más obscura es la noche, más brillante es la luz”. Empecemos hoy donde estamos y con lo que tenemos en nuestras manos. El fin del mundo, es la casa del fondo y está a mi alcance. Dios nos guíe a hacer osadamente su voluntad, y Él hará la obra. –



