Hace Dos Mil Años
POR GUILLERMO ALONSO (COSQUIN –CORDOBA)
Comenzaba a amanecer en medio oriente; era el final de un fin de semana muy agitado en Jerusalén.
Era el primer día hábil después de la fiesta de pascua, el principio de año Israelí.
Los campesinos volvían a sus labores. Simón de Cireneo también. Perplejo por lo cambiante de los acontecimientos. Hace una semana cuando el llegaba a la ciudad, victoreaban a Jesús con "Hosannas", palmas y mantas. Una semana después lo obligaron a ayudar a llevar una cruz para matarlo.
Los religiosos se habían sacado un problema de encima, los políticos se lavaron las manos, la turba cumplió su cometido, los soldados, "ley de obediencia debida", Judas, uno de sus doce colaboradores más cercanos, se había suicidado, los que lo amaban estaban destrozados.
Las primeras claridades muestran la silueta de unas mujeres que van con frascos de ungüentos y perfumes, quieren ungir el cuerpo muerto del Señor. Un problema...¿Quien nos moverá la enorme piedra? Al llegar una conmoción. ¡La tumba revuelta! La gran roca expulsada con potencia de la cueva, ¡El sepulcro vacío! Dos ángeles... una experiencia, un encuentro y las lágrimas que son secadas por la noticia mas extraordinaria que se podía imaginar ¡El Señor está vivo!
¡Hay que dar la noticia al mundo! El cambio es radical, (se parece al momento cuando a Jacob le dieron la noticia que José su hijo desaparecido, vivía y era Señor de todo Egipto).
La conmoción sigue en Judea.María, la de Magdala es la encargada de dar la primicia.
Juan y Pedro corren al huerto de José de Arimatea. La incredulidad que desconcierta, dos que iban camino a Emaús tienen un encuentro con él, pasan de la tristeza a la euforia y se suman a los que anuncian la resurrección de Cristo ¡El Señor vive!
Luego los diez y Tomás que si no puede meter su dedo en las llagas del Señor no podrá creer, lo vio morir como un hombre común, lo vio desangrarse, desfigurado, sin ningún atractivo para desearlo, expirando con dolor. El Señor se le presenta y lo invita a tocar sus heridas. Él fue sincero y el Señor lo ha vencido, cae a sus pies exclamando; "Dios mío y Señor mío".
Luego a las orillas del mar, el paisaje es distinto, la situación es distinta, pero la noticia es la misma, san Juan descubre quien es el que pregunta desde la orilla, "Hijitos", ¿tenéis algo de comer?...¡Es el Señor!, está vivo, El Señor vive, Pedro se viste, las barcas rebozan de peces.
El fuego, un pez asado y la pregunta: ¿Me amas mas que estos! La charla coloquial y el pedido; "Apacienta mis ovejas". Luego unos quinientos hermanos y después la ascensión, pero el mensaje de Pedro de Esteban es el mismo... ¡El Vive! Esteban da su testimonio de verlo vivo; lo ve a la diestra del Padre,
y el primer mártir se prepara a partir para estar para siempre con él. Luego Saulo el perseguidor da su propio testimonio de verlo vivo; "Saulo Saulo" ¿Porque me persigues? le ha dicho el Señor.
El testimonio de que él vive los hace salvos, "Que si confesares con tu boca, que Jesucristo es El Señor y si creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo"
Juan también lo ve vivo en la casa eterna y da testimonio en Apocalipsis y desde entonces cada creyente es un testigo de que el Señor está vivo.
Cada uno sumará su experiencia, su encuentro con el Señor para certificar que Él vive. Este es el mensaje hasta hoy, hasta nosotros, ¡El Señor vive! Sería importante que cada creyente, cada nacido de nuevo, brinde su testimonio contando algo que certifique su encuentro con el resucitado, su experiencia que demuestra que Cristo está vivo.
Pero este enunciado que parece elemental en la experiencia cristiana, (sostener y anunciar que él vive), no siempre va acompañado de actitudes que se corresponden.
Casi siempre nos manejamos en nuestra vida personal y de conjunto, como si el no estuviera vivo, activo y presente en la experiencia diaria.
Hacemos planes y proyectos propios, tal vez hasta le pidamos bendición al cielo sobre ellos, pero difícilmente le dejemos la comandancia, las iniciativas y decisiones a él, y esto es una manera de negar su resurrección. Las mismas iglesias (o especialmente las iglesias) se manejan como si él Señor estuviera adormecido, como dormido o en un purgatorio de espera, como si él no estuviera presente, reinando en el cielo y en la tierra.
Organizaciones usurpan su lugar, hombres pretenden tomar su puesto, pero Cristo vive y es Señor.
El vive y es Rey , es Señor, el manda, el planea, el decide y el actúa.
Este tiene que ser nuestro mensaje hablado y vivido, hablar de él, dar testimonio de él y vivir de acuerdo a esta realidad que predicamos.
El Señor ha resucitado! Primicia de los que durmieron, él esta vivo, despierto, actuando. Caminando entre los candeleros visitando a los que lloran recibiendo a los que mueren, Desatando el Libro y sus sellos, cabalgando vencedor.
Él vive y es Señor, en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra reina.
Nada sucede en el universo sin su palabra, sin su consentimiento sin su autorización.
El recibió del Padre, el Nombre que es sobre todo Nombre, todo poder y dominio y vive para siempre, por los siglos de los siglos, ¡Amén!
Hermano, si usted tiene certeza, experiencia o prueba de su resurrección; pregone y testifique que él Señor vive. ¡Aleluya!



