¿Qué Tipo de Padre es Usted? (2da. Parte)
POR CLAUDIO DA SOUZA (TESEI / ARGENTINA)
En la nota anterior, como una introducción, habíamos visto que tenía que tener en cuenta un padre con principios bíblicos. En primer lugar, habíamos descrito a los tipos de padres, en segundo lugar, habíamos explicado los diferentes tipos de padres, y que principios debían tener en cuenta: se debían entender ciertas verdades, como por ejemplo, entender que no los padres no deben desentenderse de su responsabilidad, entender que la disciplina es necesaria, o también entender que un hijo es como una flecha que debe dar sobre un blanco, una meta.
Ahora, seguiremos adelante.
En tercer lugar, un padre debe conocer LAS ETAPAS DE LOS HIJOS: Padres debemos conocer en que etapa se encuentran nuestros hijos y cuales son sus características, que cosas pueden entender y que no, que podemos lograr en cada momento de su vida. A veces como padres nos apuramos en la maduración o en los temas que queremos tratar con nuestros hijos o las cosas que queremos que aprendan, cuando lo mas sabio es esperar a que el tema salga naturalmente, y si siempre hemos estado disponible para ellos, si han tenido confianza y si ellos saben que nosotros conocemos del tema y no los hemos engañado, irán primero a nosotros a preguntarnos. Si cultivamos una relación correcta con nuestros hijos, ellos mismos nos darán el lugar que nos corresponde y nos escucharán, confiemos en eso.
Cuando observamos las diferentes etapas en el crecimiento de nuestros hijos notamos lo siguiente:
A) De los 0 hasta los 3 años: Los primeros pasos hacia Dios dependen de su familia. Dependen de la familia y su forma de vida. Si quieren que sus hijos amen a Dios deben primero amarlo y tenerlo los padres. Nosotros no podremos transmitir “vida espiritual” si no la tenemos primero, de la misma forma que un maestro de la Biblia no puede enseñar algo que no ha experimentado. Eso se nota en ambos casos, cuando decimos que “tocamos de oído”. Los niños notan cuando queremos obligarlos a algo que nosotros no cumplimos, y durante las próximas dos etapas obedecerán porque todavía son pequeños. Pero cuando lleguen a la etapa de 12 a 15 años florecerá la negativa a seguir nuestras ordenes y consejos, y en la mayoría de los casos es porque han visto este problema de pedirle a ellos lo que nosotros no hacemos. Es importante en estos primeros años la disciplina aplicada en forma bíblica, ya que el 80% de la personalidad del niño será formada en este período.
B) De los 4 hasta los 7 años: Aquí el chico comienza a tener un ego muy necesitado de afirmarse, por eso imita al adulto. No tiene noción del tiempo y piensan literalmente. Desarrolla su juicio moral en base a la voluntad de sus padres: lo que les gusta a ellos está bien, lo que desagrada está mal. Son preguntones. Al comienzo de la etapa debemos acercarlos a la grandeza de Dios. Hay que aprovechar que tienen confianza en Dios y que pueden adorarle. Luego, debemos enseñarle que hay personas que tienen diferentes valores.
Algo muy importante en esta etapa para considerar es que nosotros para nuestros hijos somos la imagen de Dios. De la forma que nos mostremos es como ellos se imaginan a Dios, y cualquier cosa que hagamos o digamos será una verdad indiscutible para ellos, ya que nos creen todo lo que le decimos o creen que todo lo que hacemos es lo correcto. Por eso, si le festejamos alguna actitud que no es correcta, alguna mala palabra o cualquier otra cosa que haga que no sea agradable a Dios, el niño pensará en cambio que está bien hacerlo, porque nosotros manifestamos beneplácito, y recordemos, su juicio moral esta basado en la voluntad de sus padres.. Entonces, ¡cuidémonos en lo que le manifestamos a nuestros hijos en esta etapa!
C) De los 7 hasta los 12 años: Pueden prestar atención aproximadamente 12 minutos. Tienen buena memoria. Siguen pensando literalmente aunque empiezan a distinguir entre real e imaginario. Tienen fe en la oración. Se va dejando el egocentrismo y adquiriendo objetividad y cooperación. Aparece el respeto mutuo: lo que está bien es lo que permite vivir en armonía. Lo que esta mal es lo que destruye la amistad y la confianza. Aquí ya podemos dialogar, aunque debemos hacerlo paciente y cariñosamente. Cuando pasan los 10 años se vuelven investigadores, piensan y razonan aunque no comprenden simbolismos. Reconocen el pecado, son prácticos en cuestiones de religión y se imponen altas normas.
D) De los 12 a los 15 años: Tienen buena memoria. Entienden simbolismos. Buscan aprobación. Quieren una religión práctica. Comienzan las dudas religiosas y buscan un ideal. Descubren la hipocresía y eso es una gran decepción para ellos que le hacen rebelarse contra todo lo establecido.
Mucho de lo que ocurre en esta etapa lo desarrollaremos en un punto más adelante, así que dejaremos esta edad para más adelante.
En cuarto lugar, un padre debe conocer la manera de EXPRESAR AFECTO A NUESTROS HIJOS. Nuestros hijos necesitan crecer sanos emocionalmente, y una manera de lograrlo es que se desarrollen en un hogar donde los padres les demuestren a sus hijos que lo aman. Hay 5 maneras de expresar afecto a los hijos:
I) LAS PALABRAS: Las palabras tienen un valor increíble. Mucho mayor de lo que pensamos, aún en nuestro futuro. La misma Palabra de Dios lo afirma: “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, mas la lengua de los sabios es medicina” (Proverbios 12:18); “la boca del justo producirá sabiduría, mas la lengua perversa será cortada” (Proverbios 10:31); “como agua fría al alma sedienta, así son las buenas nuevas de lejanas tierras” (Proverbios 25:25). Debemos cuidar entonces que es lo que le decimos a nuestros hijos:
1) Palabras que edifiquen: palabras de aprecio y reconocimiento. Todas las personas necesitan escuchar que las aman, y que desean tener su compañía. Todas las personas necesitan ser reconocidas cuando hacen algo bien. ¿Hacemos eso con nuestros hijos? Conozco un padre que cada vez que su hijo sacaba una baja nota en el colegio venía la reprimenda correcta; pero cada vez que tenía una nota alta en la misma u otra materia, el padre solo decía “hizo lo que tenía que hacer: estudiar. No hizo nada del otro mundo. Para eso está”. ¡Que desalentador!
2) Palabras de ánimo: significa “inspirar valor” - nosotros somos personas inseguras, ellos también. Los niños tienen temores como nosotros o aún más. Lo que ocurre es que normalmente los adultos no los reconocemos, y los niños son algo mas transparentes que los adultos, y reflejan exteriormente sus dudas y temores, normalmente al encarar un nuevo proyecto. Si nuestros hijos se encuentran en una situación así, recuerde que en un gran porcentaje cualquier proyecto complicado se puede llevar hasta el final si se tiene persistencia y esfuerzo. Lo que ocurre en esta generación, en cambio, es justamente que los niños, adolescentes y jóvenes no quieren esforzarse cuando se encuentran ante una dificultad. Y es allí cuando como padres debemos animar a nuestros hijos a enfrentar esa dificultad y vencerla.
3) Palabras bondadosas: El amor es bondad. Hay que comunicar amor verbal. Nuestra mente y la mente de nuestros niños muchas veces tienen una lucha contra pensamientos negativos acerca de nuestra propia imagen. El maltrato verbal es la manifestación que nos confirma que no valemos lo suficiente para ser amados y ser tratados bondadosamente. Entonces, como padres, debemos cuidar la manera en que decimos o pedimos las cosas, porque la bondad es muestra del amor: el amor que tenemos por una persona que realmente lo vale.
Otra forma de mostrar afecto hacia nuestros hijos es teniendo:
II) TIEMPO DE CALIDAD CON NUESTROS HIJOS: Esto implica
1) Una atención completa: no haga dos cosas a la vez. No intentemos escuchar a nuestros hijos mientras miramos la TV, o contestamos los emails en nuestra PC, o mandamos mensajes con nuestro celular. Para pasar un tiempo de calidad debemos dejar de hacer lo que estamos haciendo, sentarnos y escuchar atentamente a nuestros hijos.
2) Una conversación de calidad: comprendiéndose y transmitiendo expresiones, pensamientos, sentimientos y deseo. Es una conversación transparente, donde se comunica lo que está en nuestro corazón. Es claro que debemos ser prudentes en lo que vamos a transmitir, ya que ciertas cosas no serán entendidas por nuestros hijos, y otras pueden asustarlos (todo depende de su edad). Pero en cada etapa de la crianza de nuestros hijos debemos transmitir lo máximo que podamos.
3) Actividades de calidad: Experimentar algo juntos. El énfasis no está en que hacemos en que hacemos sino porque lo hacen. Y lo hacemos porque deseamos compartir tiempo con nuestros hijos, porque los amamos. Lo más importante es el tiempo que pasamos con ellos, y que ellos sepan que los disfrutamos. Esa es una excelente manera de demostrar afecto a nuestros hijos.
Una tercera manera de demostrar afecto a nuestros hijos son:
III) LOS OBSEQUIOS:
Los regalos son símbolos visuales del amor. Olvidarnos del cumpleaños de nuestros hijos, o hacerles un obsequio que fue comprado a última hora en un negocio cuya especialidad no es regalos para niños (y eso se nota…) no son muestra de afecto. Significa que no hemos pasado tiempo pensando en ellos, y ellos se dan cuenta de eso.
IV) ACTOS SE SERVICIO:
Hacer lo que a ellos les gustan. Conocemos a nuestros hijos y sus gustos. No digo sus caprichos, digo sus gustos. Y sabemos que eso a veces va a significar hacer un servicio para ellos, porque nosotros no estaremos motivados a hacerlo. Significará ir a ver una película con ellos? O jugar a cierto juego? O ir a comer cierta comida o cocinarle cierta comida? No sé, pero ustedes saben cual puede ser ese acto de servicio. Por medio de esos actos también demostramos amor hacia ellos.
V) TOQUE FISICO SIGNIFICATIVO:
Abrazos, poner el brazo sobre el hombro son toques físicos importantes para nuestros hijos. Es muestra de cariño y aceptación, que cualquier persona necesita… ¿Cuántos mas nuestros hijos, especialmente mientras están en su etapa de formación. Los hombres muchas veces somos reacios a este tipo de contactos, parece que va en contra de nuestra masculinidad, pero la verdad es que esa es una imagen irreal de la masculinidad. Ser masculino no significa no demostrar emociones. Ser masculino es otra cosa: ser esforzado, ser guía de su familia, no rendirse ante el primer problema y actuar protegiendo a los suyos, entre otras cosas. Pregúntese: ¿Cuándo fue la última vez que toqué cariñosamente a mis hijos? Si hace mucho que no lo hace, busque la manera de hacerlo. Si sus hijos son pequeños, lo aceptarán sin reservas. Si son adolescentes o mayores, debemos quizás hablar con ellos de ese cambio que estamos deseando hacer, contándoles como Dios le estuvo hablando en este tiempo, y como desea usted cambiar y mejorar en esa área.
Esta es un área de las más descuidadas por los hombres con nuestros hijos. Muchas veces no es por una mala intención, sino porque pensamos que nuestros hijos, viendo que trabajamos duramente para suplir sus necesidades, que nos preocupamos por ellos, que intentamos darles herramientas para que puedan seguir progresando en la vida, se darán cuenta que los amamos. Lamento decirles que ellos, igual que nuestra esposa, necesitan que les digamos que los amamos, verbalmente. Considérelo.
En quinto lugar, un padre debe saber que la etapa más difícil de la crianza de su hijo es la adolescencia, y que podemos caer en el hecho de provocar a ira a nuestro hijo:
¿Cuándo provocamos a ira a nuestros hijos? (Efesios 6:4)
A) Cuando no procuramos entenderlos: Debemos entender que nadie los protege, sino que los abruman con sus persuasiones e insinuaciones sexuales. ¿Leemos libros para entender cual es su experiencia? ¿Asistimos a conferencias? Es hora que, si somos padres de adolescentes, nos informemos de las situaciones que ellos viven para saber como actuar y entender las presiones propias de su edad..
B) Cuando no reconocemos sus necesidades ni las satisfacemos:
¿Cuales son sus necesidades?
Necesita cariño: esto ya lo desarrollamos en el punto anterior. Si quiere repasar este punto, vuelva al punto 4 y reléalo.
Necesita oportunidades para hacer preguntas con confianza: Debemos estar con una actitud abierta a sus preguntas. Hay preguntas que ellos hacen que a nosotros nos parecen sacrilegios, pero para ellos son lo más normal del mundo, o eso creen. Y nosotros como padres, justamente, no debemos juzgarlos o criticarlos, sino enseñarles con paciencia y sin escandalizarnos para que ellos vuelvan más veces a seguir preguntándonos.
Necesita aceptación: Necesitan ser aceptados como personas. Siguen siendo nuestros hijos, “a pesar de”. Debemos aprender a censurar sus hechos, pero no rechazarlos a ellos. Hay padres que cuando los hijos hacen lo que ellos desean, los tratan maravillosamente. Pero cuando no cumplen las expectativas de sus progenitores, entonces comienzan a sufrir la indiferencia o la incomunicación… en definitiva, el rechazo.
Necesitan padres que sean padres: A pesar de la rebeldía externa de los adolescentes, ellos necesitan padres que le establezcan límites. Yo como docente no soy un dictador, pero ellos saben que hay ciertos límites que impongo. Al principio se quejan, durante el año se lamentan, pero cuando pasa el tiempo, la gran mayoría me muestra su cariño y respeto. Padres, no nos rindamos ante el rechazo adolescente a las normas que establecemos. Si no las colocamos, o si las colocamos y no las hacemos cumplir, será peor.
Necesitan límites razonables: Esos límites deben ser razonables. O sea, debemos comenzar a reconocer que de a poco, esos adolescentes quieren empezar a salir del “nido” solos… aunque nos duela, o nos dé temor. Es una realidad de la vida. Y debemos enfrentarla. Es un delicado equilibrio, pero que debemos ejercitar cada día. A medida que pasen los años, los horarios de vuelta al hogar deberán extenderse, y ellos deben saber que debe haber una confianza que se debe ganar también. Pero no le pongamos una “cadena al cuello”, porque el resultado va a ser contraproducente. No le quepa duda.
Cuando usamos mal la religión: ¿Cuándo ocurre eso? Ocurre cuando se usa a Dios como un ogro que va castigar al hijo por todo lo que éste hace y no nos agrada. Ocurre cuando colocamos reglas que supuestamente marcan espiritualidad. NO usemos a Dios para que hagan lo que nosotros queremos.
C) Cuando nuestros modelos de conducta no concuerdan con los ideales bíblicos: Padres, debemos ser ejemplos de vida de fe a nuestros hijos. Ellos buscan modelos honestos (lo que yo digo lo hago), resistente (aunque todos lo hagan, yo no; aunque nadie lo haga, yo si) y efectivo (produce fruto)
UNA DE LAS PRUEBAS MAS DURAS: ¿QUE HACER CUANDO NUESTRO HIJO NO QUIERE IR MAS A LA IGLESIA?
Ese es uno de los momentos más difíciles como padres que debemos sobrellevar. Justamente como lo que hagamos puede hacer que nuestro hijo se aleje aún más de Dios para no volver nunca más o volver cuando las consecuencias ya están a la vista, debemos cuidarnos de las reacciones erradas. ¿Cuáles son reacciones erradas?
Llevarlo obligado
Amenazarlo con el juicio de Dios
Como siempre asiste, no hay problema que no vaya un domingo.
¿Cuáles son las reacciones correctas?
DIALOGUE CON SU HIJO:
Pregunte y escuche. No se altere. No se alarme con ciertas frases como “siempre” o “nunca”. Ellos no son conscientes de lo que dicen muchas veces… y a veces usan esas palabras tan extremas, pero no lo están pensando realmente.
NO SE ENRIEDE en una discusión promovida por los juicios errados de su hijo:
Es inútil discutir con un adolescente. Es capaz de cualquier cosa con tal de demostrar su punto. Con tal de demostrar su punto, son capaces de discutir que el sol gira alrededor de la tierra No pretenda ganar una diferencia de opinión de una sola vez. No intentemos de convencerlo de una sola vez de todo. Esto requiere tiempo. Si, yo se que usted está súper-ocupado. Yo también lo estoy. Pero son nuestros hijos. Yo se que usted los ama profundamente: es necesario entonces que gastemos tiempo en estas conversaciones por su propio bien. En esta etapa es importantísimo.
NO SE DEPRIMA NI SE ANGUSTIE: Dios está preocupado por su hijo adolescente y le ama tanto o mas que usted. Y el tiene mas armas distintas y poderosas que nosotros, es mas constante, y no va a abandonar esta lucha. Dios esta pronto a escuchar nuestro clamor, y él está dispuesto a cumplir su plan en usted y en su hijo. (Salmo 138:8)
BATALLE ESPIRITUALMENTE: Ore por su hijo. Sea específico en su intercesión. Las oraciones de Pablo en Efesios 1:15-23, Filipenses 1:3-11 y Colosenses 1:3-14 son un buen ejemplo de oraciones. Debemos entender que los motivos por los que un hijo puede dejar de ir a la iglesia tienen su punto de partida mucho antes que se manifiesten. Debemos estar atentos a cualquier “descenso espiritual” de nuestro hijo: Chequee semanalmente que es lo que Dios habló en su vida. Pero si no lo ha hecho antes y ahora ya no lo está haciendo, hay que ayudarlo a tener comunión nuevamente. Háganlo juntos!. Puede ser un buen tiempo juntos.
AYUDELO! EL NO SE SIENTE BIEN YENDO Y SE SIENTE PEOR SIN IR…
Estoy seguro que si tenemos en cuenta estos consejos de la Palabra de Dios en nuestra relación con nuestros hijos, podremos resistir mucho mejor los ataques del enemigo. Que Dios le bendiga. CDS



