Breves Comentarios del Evangelio según Juan

POR ADRIAN MONTES (BAHIA BLANCAS/BS AS)

La respuesta de Jesús, primera parte (5:17-29):

La respuesta de Jesús escandalizó más a los judíos que la propia ofensa ya que se igualo con el Padre, es decir, con Dios mismo. No nos debe extrañar que el apóstol Juan cite el episodio ya que convenía tratarlo en razón del tema dominante de su evangelio. Del mismo modo en que Dios actúa Jesús lo hacia. L.Bonnet y A.Schroeder comentando este pasaje dicen: "Trabaja, no por simple imitación de Dios, sino en virtud de una necesidad moral de su naturaleza divina.". Los judíos comprendieron el alcance de sus palabras tildándolo seguramente de "hereje". El Señor, nuevamente insiste en el tema. En primer lugar demuestra el amor que hay entre el Padre y el Hijo al señalar que ambos tienen un propósito común: dar vida a los hombres. No se limita a la vida física (recordemos que Jesús dio vida a algunos muertos tales como la hija de Jairo y su amigo Lázaro) sino también hace referencia a la vida espiritual. Demanda ser el Juez de los hombres (comp. Hch.17:31) y exige igual honra que al Padre. Imaginemos el impacto que habrán causado estas palabras en los oídos de aquellos que se oponían a él. Sin embargo, Jesús, sabiendo la opinión de sus oyentes les anunció el mensaje de salvación. "El que cree en el que me envió tiene vida eterna". Por último, el versículo 25 es una maravillosa profecía en la cual se señala que los muertos en delitos y pecados vivirán por el poder que el Padre y el Hijo tienen para dar vida de sí. Pero advierte que así como habrá una resurrección para vida (1 Ts. 4:13-17), habrá una para condenación que en lenguaje del propio Juan es la muerte segunda (Ap. 20:11-15). Como podemos apreciar, el Señor, no escatimo esfuerzos para darle aún a sus enemigos la oportunidad de alcanzar la salvación. Esto, sin lugar a dudas, es un ejemplo que debemos imitar.

La respuesta de Jesús, segunda parte (5:30-47):

Un autor señala: "... el deseo apasionado del corazón del Señor Jesús era hacer la voluntad de Dios" y esto es un nexo notorio que une los cuatro evangelios. Citemos el ejemplo de la oración en el huerto de Getesemaní donde nuestro Señor se somete a la voluntad del Padre. De modo que la voluntad del Padre y la voluntad del Hijo son una sola. Hay entre ambos un mismo sentir. Su testimonio era veraz pero tal como demandaba la ley, si no presentaba testigos, sus dichos no podían ser considerados verdaderos. Mervin Breneman sugiere la siguiente paráfrasis al versículo 31: "Si yo doy testimonio de mi mismo, sin otros testigos, mi testimonio no es veraz". Por esta razón cita cuatro testigos: 1) El Padre (32 y 37): el Padre testifica autorizándolo como él enviado. Recordemos que muchos de sus oyentes habían sido testigos de su bautismo cuando la voz audible pronunció las siguientes palabras: "Este es mi Hijo amado, en él tengo complacencia". Por esto el apóstol Juan señaló que quien niega al Hijo niega al Padre (1 Jn.5:9-12). 2) El testimonio de Juan el Bautista: constantemente, Juan el Bautista, ante propios y extraños negó ser el Mesías y declaró al Señor Jesús como tal. 3) Las obras que el hacía: esta discusión comenzó porque el Señor había hecho un milagro un día sábado pero los judíos, por considerar el problema legal o formal, perdieron de vista el milagro. Si la conversación se hubiera centrado en el milagro mismo y con sinceridad se hubieran preguntado con qué poder hacia tal portento llegarían a la conclusión abordada por Nicodemo: "Sabemos que has venido de Dios". 4) Las Escrituras: las profecías mesiánicas fueron dadas al pueblo de Israel para que estos identifiquen al Mesías. El Señor mismo, por ejemplo, apelo a las Escrituras para explicar a aquellos discípulos que volvían a Emaús su obra expiatoria. Aun los Escritos de Moisés hablaban anticipadamente del Cristo. En síntesis, estos testigos, declaran una magistral verdad: Jesús es el Mesías.

La alimentación a los 5000 y la caminata sobre el mar (6:1-21):

Jesús se marchó al otro lado del mar con la intención de pasar un tiempo a solas con los discípulos (ver evangelios sinópticos). Tal intento se vio frustrado por la multitud que le seguía. Estaban interesados en las grandes señales que hacía ya sea por una mera curiosidad o por un interés personal. Muchas veces Jesús sanaba a los enfermos sin predicar ningún sermón. Al mencionar la Pascua,
el apóstol Juan, indica que este milagro ocurrió un año antes de su crucifixión. El Señor vio a la multitud y se preocupó por ellos pero aprovechando la ocasión también procuró educar a sus discípulos enseñándoles el camino de la fe. Mediante una pregunta simple probó a Felipe quien respondió en términos humanamente muy comprensibles: no tenemos dinero suficiente para alimentar a tantas personas. Sin embargo, no debemos culpar a Felipe de tal respuesta ya que nosotros solemos incurrir en el mismo error. Dios es infinitamente poderoso y no puede ser limitado. Andrés, en tanto, se acercó con unos panes y peces aunque también demostró su falta de fe al decir: "¿Qué es esto para tantos?". El Señor hizo acomodar a la gente y tomando aquellos panes y peces dio gracias y se produjo la multiplicación milagrosa. De este modo sus discípulos principalmente aprendieron más sobre el infinito poder del Señor. La multitud quiso transformar a Jesús en un líder político que los liberase del Imperio Romano. No siendo este el propósito de su venida, Jesús, se retiró solo. Muy pocas horas después volvió a demostrar su poder a sus discípulos caminando sobre el mar. Esto nos demuestra como el Señor se preocupó por enseñar a aquel pequeño grupo de hombres ya que estos más tarde serían los pilares de la iglesia. Del mismo modo nosotros al contemplar en las Escrituras el poder de Dios obrando en Jesucristo nuestra fe es confirmada.

El pan de vida (6:22-59):

Una característica de este evangelio es que  por lo general cada milagro o señal da pié a un discurso de Jesús. En esta oportunidad, luego que el Señor recriminase a los que le seguían sus mezquinos intereses (las sanidades y la alimentación gratuita), presenta su discurso sobre el "Pan de vida". Comienza su exhortación diciéndoles que debían trabajar por el alimento que da vida eterna que él mismo les daría. Quizás pensaron al escuchar estas palabras que el término "trabajar" haría referencia a la obediencia de la ley pero más bien consiste en renunciar a todo esfuerzo y prejuicio personal para ir en pos del Salvador. A pesar de haber sido testigos de tan portentoso milagro, seguían pidiendo una señal que manifestara la autoridad de quien les hablaba. Pero el Señor, por lo general, cuando se le exigía algún milagro para probar su autoridad no lo hacía. Su respuesta fue inesperada. Haciendo referencia al Maná como tipo de si mismo declara ser el pan de vida. Ahora, las palabras: "Yo soy el pan de vida" no deben interpretarse literalmente sino que a través de una metáfora se vale para ilustrar una verdad espiritual del mismo modo como cuando dijo: "yo soy la puerta" o "yo soy la vid". Quiénes fueran traídos por la gracia creerían y serían saciados al comer el pan de vida gozando de los siguientes privilegios: 1) Vida eterna (vers.54). 2) Salvos por siempre: nótese la repetición de frases tales como "no tendrá sed jamás" o "no le hecho fuera". 3) Un cuidado personal: él daría su propia vida para salvarlos. 4) Serán levantados en el día postrero (ver verss.39,40,44,54). Rescatemos dos énfasis de este discurso del Señor: 1) La reiterada mención a la resurrección de los muertos como parte esencial de su obra en favor de los que Creen. 2) La doctrina de la seguridad de la salvación es expuesta en este pasaje. Esta vida que Jesús ofrece es dada por Dios mismo (vers.57).

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