Con los Pies sobre los Montes
POR HEBER GALLITTO (PARANA/ENTRE RIOS/ARGENTINA)
“Hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas” (Is. 52:7)
EL FUEGO QUE NO ES JUEGO
“¡Piensa en la muerte!, ¡Piensa en el juicio! Aún un poco más y el tiempo se acabará; y entonces, ¿Qué sucederá si el Señor no es tu justificación? ¿Piensas que Cristo te perdonará? ¡NO! el que te formó no tendrá misericordia de ti, Cristo mismo pronunciará tu sentencia: ‘apartaos de mí, hacedores de maldad, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles’ ¿Piensas que puedes vivir en un fuego eterno? ¿Es tu carne de bronce y tus huesos de acero? ¿Y qué si lo fueran? El infierno de fuego, el fuego preparado para el diablo y sus ángeles, los calentará una y otra vez” George Whitefield
Se cuenta que C. S. Lewis estaba escuchando el sermón de un joven predicador sobre el tema del juicio de Dios con relación al pecado. Al finalizar su mensaje, el joven dijo: "¡Si usted no recibe a Cristo como Salvador, sufrirá graves ramificaciones escatológicas!" Luego de la reunión, Lewis le preguntó, "¿Usted quiere decir que una persona que no cree en Cristo se irá al infierno?" "Precisamente" fue la respuesta. "Entonces, ¡dígalo!" contestó Lewis.
¿Hay que hablar del infierno? Claro que sí. Si no hablamos del infierno estamos presentando media verdad. Nos sentimos cómodos hablando del cielo, pero ¿Por qué evitamos mencionar la palabra infierno? ¿Es por la persona o por nosotros? ¿Es porque no queremos espantarla con la descripción de lo que ocurrirá cuando sea juzgada y hallada culpable ante Dios? ¿O es porque tenemos miedo que nos tilden de retrógrados, asusta niños, ignorantes y fanáticos? Tal vez sea bueno tomar un tiempo para repasar lo que la Biblia dice acerca del infierno. No temamos decirle a la persona lo que Jesús decía, que allí no jugarán con mascotas sino que habrá gusanos que no mueren. Que en ese lugar no habrá música ni ambientación psicodélica... allí lo único que se escuchará será el lloro y el crujir de dientes... ¿Te imaginas lo que es el crujir de dientes por toda la eternidad?... Ese es un lugar de tormento.... ¿Has estado atormentado por algo alguna vez? Bien, ese tormento es temporal no es eterno. Pero cuando las personas estén en el infierno estarán atormentados día y noche... ese tormento incluirá el recordar las oportunidades perdidas, el remordimiento. Las imágenes se repetirán una y otra vez por la eternidad... ¿Te imaginas esto? Imagínalo y descríbelo... porque si no se arrepienten de sus pecados ellos rechinarán sus dientes y llorarán por siempre jamás.
Ray Comfort recuerda una propaganda para el uso de cinturones de seguridad. Lo describe así:
“Años atrás, en un aviso televisivo un locutor con voz profunda preguntó: -¿Qué pasa por la mente de un conductor en el momento de un choque frontal, si él no usa cinturón de seguridad?”. Mientras hablaba, mostraron un maniquí sin cinturón de seguridad, filmado en cámara lenta en el momento del impacto. Cuando el maniquí fue despedido hacia delante, en el choque, el volante atravesó directamente su cráneo. Entonces el locutor respondió su pregunta “lo que pasa por la cabeza del conductor en el momento del choque es... el volante. Puedes aprender mucho de un maniquí. ¡Abrocha tu cinturón de seguridad” ¿Cómo pudieron los censores de televisión permitir esas tácticas atemorizantes? Este aviso provocó inquietud en el corazón de los conductores. La razón era clara, a ellos se les dijo la verdad. Es algo atemorizante estar en un choque frontal si no usas cinturón de seguridad.
Lo que compartes con la gente es el evangelio de verdad. La Biblia advierte, “horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo”. Es correcto que ellos sientan temor, porque están en peligro de eterna condenación. Ellos están yendo a un choque frontal con la Ley de Dios. Mostremos como se desarrollará el día del juicio de Dios en cámara lenta”
La Biblia se refiere al destino de los incrédulos, con palabras terribles como las siguientes:
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“Vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2)
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“Castigo eterno” (Mateo 25:46)
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“lloro y el crujir de dientes” (Mateo 24:51)
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“fuego que nunca se apaga”(Lucas 3:17)
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“ira y enojo.. tribulación y angustia” (Romanos 2:8-9)
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“eterna perdición y excluidos de la presencia del Señor” (2ª Ts. 1:9)
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“fuego eterno... oscuridad de las tinieblas eternas” (Judas 7, 13)
George Whitefield hablando de los pecadores impenitentes decía “Oh, como Satanás les tiene cautivos a su voluntad, al engañarles diciendo que los tormentos del infierno no son eternos, que Dios es todo misericordia, que Él no castigará algunos años de pecado con una eternidad de miseria…”
Apocalipsis 14:10-11 nos habla del destino final y eterno del pecador. “Será atormentado con fuego y azufre… y el humo de su tormento ascenderá por los siglos de los siglos y no tendrán reposo ni de día ni de noche”
Cinco minutos en el infierno
William Booth, fundador del ejercito de salvación, remarcaba: “la mayoría de las organizaciones cristianas desean que sus candidatos estudien en un seminario durante cuatro o cinco años. Yo preferiría que pudieran bajar al infierno solo cinco minutos; tal experiencia sería la mejor calificación para una vida de ministerio compasivo”
Esto es justamente lo que hizo Jesús cuando les habló a los hombres y mujeres de su tiempo lo sucedido a dos hombres: el rico y Lázaro. Él les mostró un trailer del infierno. Por un momento ponte en la piel del hombre rico y escucha cómo pide una gota de agua para su lengua y manantiales de vida eterna para sus parientes. El clamor suyo es “te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.” (Lc. 16:26-28)
En una apelación a sus oyentes, el general Booth decía: “¿Dijiste que no has sido llamado? Más bien es que no escuchaste el llamado. Pon tu oído atento a la Biblia y escucha a Dios diciéndote que saques a los pecadores del fuego del pecado. Pon tu oído atento al corazón abrumado y agonizante de la humanidad y escucha su lastimera petición de ayuda. Ve y párate a las puertas del infierno y escucha a los condenados que te piden ir a la casa de sus padres para advertir a sus hermanos y hermanas, a sus siervos y amos, para que no vengan a ese lugar. Y luego de hacerlo, mira a Cristo cara a cara, a quien su misericordia has profesado obedecer, y dile si unirás corazón, alma, cuerpo, y circunstancias en la marcha para publicar Su misericordia al mundo”
La última llamada El New York Times publicó cientos de testimonios en un artículo que llamó "las últimas palabras en las torres gemelas". Una de las experiencias descriptas me llamó la atención, transcribo la nota: "Una de las víctimas, Stephen Mulderry, habló con su hermano Peter y describió la explosión en la torre norte que podía ver desde su ventana. Pero le habían dicho que su torre estaba 'a salvo' y, además, estaba sonando su teléfono. Peter recuerda: 'Mi hermano dijo: te tengo que dejar, suenan los teléfonos y el mercado está a punto de abrir'." Momentos después moría bajo los escombros. Esta es la situación de miles de personas a nuestro alrededor. Ellos están subidos a la torre de sus posesiones, sus trabajos, y sus preocupaciones. Quienes al escuchar el mensaje de salvación rechazan la puerta de salvación, pues "sus mercados" están siempre a punto de abrir.
Hagamos una lista de repaso de algunas últimas llamadas:
"De aquí a cuarenta días Nínive será destruida" (Jonás 3:4) Cuarenta días de vida.
"Mañana, a estas horas tú lo verás, mas no comerás de ello. .. y murió conforme a lo que había dicho el varón de Dios" (2° Reyes 7:2, 17) Un día de vida.
"Necio esta noche vienen a pedir tu alma" (Lucas 12:20) Algunas horas de vida.
"He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró" (Hechos 5:9-10) Segundos de vida.
La llamada de Dios a Nínive, al príncipe, al rico insensato y a Safira se renuevan en este siglo XXI. Como cristianos debiéramos usar y aprovechar todos los medios de comunicación para proclamar el mensaje de salvación (radio, televisión, internet, prensa escrita). ¿Cuánto tiempo le resta a quienes les hablamos? Mírales a los ojos y piensa que puede ser cuarenta días, o un día o apenas unas horas o solo unos pocos segundos. Apúrate mi hermano, sal a predicar, pues cuando el celular de Dios llama al corazón, los teléfonos del mundo, la carne y Satanás empezarán a sonar. Y la nuestra puede ser la última llamada de Dios.
Heber Alfredo Gallitto
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