¿Pero cómo ... no era Dios argentino?
POR DR OSVALDO MACCIO (AVELLANEDA / BS AS)
A los argentinos siempre nos ha gustado copiar en todo el estilo de vida de otros países, sobre todo lo malo de ellos...pero además hemos sabido agregarle nuestra bajeza autóctona.
Creo que la Argentina es un ejemplo para el mundo...en lo que le sucede a un pueblo cuando reina en su manera de ser la blasfemia permanente y el tomar el nombre de Dios en vano en todos sus estamentos. ¡Dios es argentino!, Y con eso se pretende expresar que somos sus preferidos, que pasará por alto el pecado colectivo producto del pecado individual.
Se ha pretendido mostrar a Dios como un deportista tramposo. ¡La mano de Dios! Fue la que ganó un partido y con ello dio acceso a jugar los últimos encuentros de un mundial. No bastó con ganar ilegítimamente, todos los medios y los hinchas argentinos se ufanaron durante 16 años de “la picardía” deportista. Pero en todo este tiempo nadie, pero nadie dijo que al “crack” humano no le alcanzó la habilidad y tuvo que recurrir al “juego sucio”. Lo peor es que nos creímos que merecimos ese campeonato mundial.
Le dijimos a Dios: “No importa lo que tu pienses, haremos nuestro juego según nuestras reglas.”
La blasfemia y la inmoralidad también son monedas corrientes en los medios de comunicación argentinos y especialmente en ciertos programas en horarios de protección al menor. Esto no debe sorprendernos -“...el mundo entero está bajo el maligno.”- 1ra Jn. 5:19 , pero lo realmente triste es que algunos hogares cristianos son audiencia fiel a esos espectáculos.
Le dijimos a Dios: “Somos muy creativos en nuestras expresiones y disfrutamos de nuestras picardías e insolencias, además, no dirás que no nos acordamos de ti. No obstante no vamos a cambiar nuestro estilo.”
Los resultados de los censos nacionales revelan que un 98% de la población dicen pertenecer a la “religión popular”, pero en sus vidas y casas hay muchos más amuletos, imágenes y artículos contra la mala suerte que una sola referencia a la fe cristiana verdadera. Solo hace falta que muera un “ídolo” de la música popular para que se convierta en un hacedor de milagros, se lo venere y se le levante un altar para hacerlo formar parte del folclore religioso del paganismo popular.
Le dijimos a Dios: “Construiremos nuestros propios dioses, no te necesitamos.”
La hechicería, brujería y adivinación tiene su lugar preferencial en la creencia de todos los días; diarios revistas, radio y televisión son los portavoces de las “prédicas y falsas profecías diabólicas de los brujos y brujas de turno”.
Le dijimos ha Dios: “Tu Palabra, mensaje y promesas no nos satisfacen, el misterio de lo oculto y lo satánico nos cautiva, no te necesitamos en nuestro corazón ni en nuestras mentes.”
Dios ha creado el trabajo como medio de sustento y lo ha bendecido – Gen 2:16-17; Sal. 128:2; Ecl. 5:12; Jn. 15:17 - , sin embargo los argentinos no creen que sea una bendición, se trabaje o se esté desocupado. Aunque miles se postren ante una imagen que denominaron “patrono del trabajo” y otros tantos peregrinen caminando todo un día para pedírselo a otra imagen de” mayor jerarquía” se confía más en la suerte, dejando que los juegos de azar en todas sus formas, históricas y modernas hagan presa de la esperanza de los argentinos para hacerla trizas y sembrar la desesperación, el hambre y la miseria.
Le dijimos a Dios: “nos valemos a nosotros mismos con nuestros métodos, sistemas y en todo caso de algunas “vírgenes y patronos” que nosotros mismos construimos, no te necesitamos como proveedor y sustentador en nuestras vidas”
En cuanto a la sexualidad no somos ni siquiera originales. Hemos adoptado la cultura de los play-boy y play-girl: “Haz lo que quieras, con quien quieras, como quieras y donde quieras”. Los nuevos criterios “progresistas” de enfocar los problemas de nuestra adolescencia y juventud, adoptados por las autoridades en esta nihilista pos-modernidad están sumiendo a nuestra sociedad en un desorden sexual sin valores, propósitos ni sentido de la vida.
Le dijimos Dios: “No obedeceremos tus enseñanzas sobre nuestra sexualidad y el uso de ella. Lo haremos a nuestra manera aunque tengamos que correr riesgos. La vida es un asola y hay que vivirla plenamente”
No pidamos que Dios bendiga a la Argentina ni a los argentinos, estaremos rogando que el Señor bendiga a una sociedad orgullosa, pagana, idólatra y blasfema que hace alarde del pecado en que vive. Pidamos al Señor que tenga misericordia de nosotros y aplique la corrección que El crea necesaria para “sanear la vida argentina”, como lo hizo con su pueblo en la antigüedad - Jer. 32:26-42 -
Pero también “examinémonos a nosotros mismos” los cristianos y reconozcamos cuanto hemos dejado de lado a Dios en las cosas de todos los días de nuestras vidas y pidámosle perdón por no haber cumplido con pasión la misión que nos ha encomendado. Pero no desesperemos, hoy es el tiempo de volver a empezar, pero buscando a Dios.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”- Jer. 29:11-13



