Si tu Hermano tiene Algo contra Ti

POR GUILLERMO ALONSO (COSQUIN/CORDOBA/ARGENTINA)

Mateo 5 / 21

Sabido es que en los albores de la humanidad, una de las consecuencias más trágicas de la caída del hombre, fue el asesinato fraticida entre Caín y Abel.

También sabemos por el contrario, que una de las metas más altas del nacido de nuevo, es el amor y la unidad entre hermanos.

Aún en la oración de Jesús está el ruego al Padre “para que seamos uno, perfectos en unidad”

Parecería que una de las metas del plan eterno de Dios es restaurar o recrear las condiciones del amor verdadero entre hermanos, entre iguales.

Es como si la principal demanda de la ley mosaica, (por inalcanzable que resulte), fuera  más posible que la segunda demanda del resumen de la ley.

“Amaras al Señor tu Dios con toda tus fuerzas, con todo tu corazón y con toda tu alma, y a tu prójimo, como a ti mismo”.

Allí, en el comienzo de los tiempos, el conflicto fue por la aceptación de una ofrenda a Dios.

No es sorprendente entonces, que Jesús al comienzo de su ministerio haya abordado este tema como enfatizando la importancia del mismo.

Al leer el célebre, hermoso y sabio sermón de la montaña, sabemos detenernos sin darle la continuidad que tiene el capítulo.

En el, Jesús insta a no presentarse con la ofrenda ante el Señor si uno tiene alguna diferencia con el hermano.

Evidentemente la ofrenda sin el amor fraternal al Señor no le interesa.

Es más, la ofrenda contaminada ¡conlleva condenación!

Por lo tanto, antes de presentarse delante del Señor, debemos arregla esta delicadísima situación.

Pero hay que notar bien la raíz del conflicto.

No dice el Señor “si tienes algo contra tu hermano”, (lo cual sería posible solucionar de manera unilateral), sino que el pasaje dice; “si tu hermano tiene algo contra ti”, como dando a entender que no se trata si tiene razón o no en sus motivos, solo dice “si tu hermano tiene algo contra ti” dejando en claro que él encuentro con el hermano es inevitable para solucionar la diferencia. ¡Habrá que solucionarlo de a dos!

Hay una severa advertencia de parte del Señor, destacando lo perentorio de la situación.

Quizá porque somos mortales y el hermano puede morir sin que hayamos arreglado el conflicto, o porque el Señor tiene sus tiempos de oportunidad que caducan, (como la puerta del arca de Noé, o los tiempos del arrepentimiento por Gracia),

Pero lo concreto es que si no arreglamos la situación con el hermano, hay la posibilidad que el laudo sea efectuado por Dios y los códigos de sanción sean inexorables.

La voz del evangelio, de la propia boca del Señor Jesucristo, clama para que arreglemos la diferencia que podemos tener con el hermano, entendiendo que es mucho más saludable arreglarlo con el hermano en el camino, que ser juzgado por el Padre de los Espíritus y la justicia divina en el trono de su tribunal.

Este es el mensaje de Mateo 5 / 21 al 26 el cual no es tratado frecuentemente de manera correcta.

Guillermo D Alonso.

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