Dios, el "Altísimo"

POR JUAN ANTONIO GARCIA NIETO (LANUS-BS AS-ARGENTINA)

(“EL”–“El Elyon”–“Adonai”–“El Shadai”–“YO SOY”–“YAHWE”)

-  Gén. 1:1 -   Gén. 14:18     -    Gén. 15:2     -       Gén. 17:1        -       Ex. 3:14       -      Ex. 34:6   -

(“PADRE, HIJO y ESPÍRITU SANTO” – Mt. 28:19 – Amén)

¿Quién es Dios?   –   ¿Quién es Dios en Su gracia?

[10]… Bendito seas Tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. [11] Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el  poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas.  Tuyo, oh Jehová, es el reino, y Tú eres excelso sobre todos. [12] Las riquezas y la gloria proceden de Ti, y Tú dominas    sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer  grande y el dar poder a todos. [13]  Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos  y  loamos  tu  glorioso  nombre” (1ª Cró. 29:10b-13). Amén.

INTRODUCCIÓN  (1ª Cró. 16:23-24,29,34,36; 29:10b-13)

- El propósito de estos comentarios acerca del  “Dios Altísimo; Todopoderoso; Omnipotente; Salvador y Santísimo”, es que sean para Su Eterna Gloria; Honra y Majestad,dignos de la biblioteca del cielo, y con agradecimiento reverente a Él por permitirlos.
También que sean reveladores de la grandeza de Su Persona y de abundante bendición espiritual para los que ansíen conocerle. Amén.

En ese espíritu, desarrollaremos este regio tema en siete capítulos:

I) LA “EXISTENCIA” DE DIOS, Y SU “NATURALEZA” Y “CARÁCTER”;
II) LOS “ATRIBUTOS” DE DIOS;
III) LOS “NOMBRES” DE DIOS;
IV) LA “TRINIDAD”;
V) DIOS “EL PADRE”;
VI) LOS “DECRETOS” DE DIOS;  y
VII) DIOS “EL ALTÍSIMO” Y EL CREYENTE.
- Es imprescindible para la humanidad conocer quién es Dios, cuanto más para el creyente, pues el mismo Señor de la gloria nos dice que “conocerle es la vida eterna” (Jn. 17:3).       Por tanto conocer Sus Personas, Sus atributos y Sus actividades, es sustancial en términos de eternidad, ya que todo conocimiento e idea en cuanto a Él será esencial respecto al conocimiento de Su doctrina propia, y por ende el resto de las doctrinas  y enseñanzas de la Palabra de Dios, mediante “la mente de Cristo” (1ª Cor. 2:16), dado que “conocerle” debe producir no otra cosa que “obedecerle, reverenciarle y adorarle” (1ª Cró. 16:23-24,29,34,36).
Es el mismo Señor quien nos exhorta “Sed, pues, vosotros perfectos[no quiere decir impecables – sólo Dios lo es – sino desarrollados y creciendo hasta la madurez en piedad], como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt. 5:48), o como también Dios nos dice: “... como Aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo” (1ª Ped. 1:15-16).

Además, la automanifestación de Dios en Su gracia para con nosotros, es el medio que nos trae paz, nos lleva a Él y nos rehace a Su imagen, conforme “aprendamos a Cristo” (Ef. 4:20).

- También, solo aquellos que “participemos de la naturaleza divina” (2ª Ped. 1:4), por Su gracia, mediante la acción del Espíritu Santo – “quien todo lo escudriña, aun lo      profundo de Dios... pues... nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”          (1ª Cor. 2:10-11) –, podremos descubrir la “luz” que emana de Su Persona, no mediante el intelecto por sí mismo, sino a través de ese santo deseo acompañado de un caminar en “fe”, una práctica continua de “oración” y una actitud de sincera “mansedumbre y humildad de corazón” (Mt. 11:29).  Ya que todo esto proviene de Dios y, únicamente, nos conduce a Él     a través de Jesucristo quien es la encarnación de Dios, para nuestra eterna salvación y gloria del Dios Padre. Amén.

De esta manera, sin duda, todos los que podamos conocerle a través de la “fe”, sólo podremos exclamar en postrada reverencia: “... Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de Su gloria” (Is. 6:3).  Pues Él nos ha hecho, para que le conozcamos,        le amemos y le adoremos, mientras somos conformados a la imagen de Su Hijo (Rom. 8:29) y “revelarle a un mundo que no le conoce y necesita, a fin de no ser consumido” (Jn. 3:16;  1ª Ped. 2:9).
Así, a medida que seamos hechos, por Su gracia, “hechura Suya creados en Cristo”          (Ef. 2:10), luego de haber recibido en nuestro corazón y vidas a “Aquel que es la imagen del Dios invisible” (Col. 1:15), podremos “ver lo que ojo no vio, y oír lo que oído no oyó”         (1ª Cor. 2:9a), mas todo lo que Dios nos revele por Su Espíritu (1ª Cor. 2:10).
Entonces, “nuestra alma que anhela a Dios” (Sal. 84:2), ansiando conocer Sus perfecciones; atributos y amor, quedará “saciada por Su bien” (Jer. 31:14b), para Su gloria y nuestra bendición eterna. Amén.

I) LA “EXISTENCIA” DE DIOS, Y SU “NATURALEZA” Y “CARÁCTER”

- La Biblia siempre le recuerda al hombre acerca de sus limitaciones así como de las inescrutables perfecciones de Dios (Is. 55:8-9).  Sin embargo, Dios, en Su gracia, se ha revelado a mismo a los hombres, a través del Hijo, y esa manifestación está apoyada y reforzada por el Espíritu Santo, además del doble conocimiento por el cual el Padre revela al Hijo y el Hijo revela al Padre, como lo manifiesta el mismo Señor Jesucristo (Mt. 11:27). 

Es a través de la autoridad del Hijo que se nos dice que la vida eterna es dada con el fin de que el Padre y el Hijo sean conocidos (Jn. 17:3).  Y ese conocimiento de Dios puede darse a través de dos áreas de estudio:
a) Los elementos que tenemos en la esfera de la “creación”, o la “naturaleza”, estando estos conceptos sujetos a la razón humana; y
b) El campo que toma lo anterior, y lo extiende incluyendo la ilimitada, absoluta, completa e inerrante revelación afirmada en las Sagradas Escrituras.
Siendo la función de los “argumentos naturales” o “teísmo naturalista” – (“teísmo”) significa una creencia en Dios por medio de un sistema de ‘fe’ –, presentarlos en forma tal que nos permita llegar a conclusiones inherentes al área del “razonamiento humano”; mientras que la finalidad del “teísmo bíblico” es reconocer, clasificar y exhibir “la verdad [Pruebas Bíblicas] proclamada por Dios, en Su revelación” (Jn. 17:17). 
Pero lo que no debemos dudar es que tanto, “el libro de la naturaleza” es el libro del Dios Creador, como “el libro de la Revelación” lo es del Dios Inspirador (Jn. 16:13-15).  Pues el universo es Su obra y por tanto debe atestiguar acerca de Su Persona, y hasta donde le es posible avanzar en su manifestación, nos señala Sus caminos.  La Voz de la naturaleza y la Voz de la Revelación al proceder de la misma Fuente, inexorablemente, armonizan, no debiendo ser alguna de las dos descartada o ignorada, si queremos llegar al concepto de la “existencia” de Dios, según Su designio eterno.

Así tenemos...

a) Argumentos naturales que demuestran la existencia de Dios:
- Dios es revelado en el libro de Su creación (Sal. 19:1-6;  Rom. 1:19-20).  “Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas la cosas es Dios” (Heb. 3:4); es decir, así como la casa prueba la existencia de un arquitecto, así prueba el universo la existencia de Dios.

Son ellos:

  • El argumento “Cosmológico”: El universo es un efecto que indica una causa adecuada, es decir algo que tiene existencia “real”, siendo esto obvio, ya que algo inexistente no puede “actuar”.  Y esa evidencia única y excluyente es que Dios existe y que es la Primera Causa de todas las cosas (Gén. 1:1;  Sal 19:1), en forma tal que “... de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Heb. 11:3b).

Siendo este argumento cosmológico,indubitablemente, prueba de varias cualidades de Dios, a saber:

  • Autosuficiencia;

  • Eternidad;

  • Omnisciencia;

  • Poderoso;

  • Ilimitado;

  • Independencia;

  • Vitalidady

  • Fuente de toda vida. 

  • El argumento “Teleológico”: Del griego “telos”, que significa la teoría de la  “finalidad” o del “propósito racional”, ofrece evidencia que Dios existe debido         al orden y armonía del universo y las cosas hechas en él, por “EL” (Rom. 1:18-20  – “la manifestación de las cosas invisibles de Dios, Su eterno poder y deidad.  A través de Sus obras desde la creación del mundo”), todo lo cual hace suponer la existencia de una inteligencia anterior y superior que lo creó y programó. 

La creación transmite un mensaje claro e inconfundible acerca de la Persona de Dios (Sal. 94:9-10;  Hech. 14:15-17; 17:23-28).  Exhibiendo el hecho de la existencia de un “diseño”, en toda cosa creada, la inteligencia y el propósito racional del Creador.  Así, la evidencia del “diseño” extiende la prueba de la inteligencia de la Primera Causa (Dios)hasta detalles de grandeza infinita y pequeñez extrema, más allá de la limitada capacidad del hombre para descubrirlos o comprenderlos. 

  • El argumento “Antropológico”: Del griego “antropos” que significa “hombre”,       a diferencia de los otros dos argumentos que vislumbraban la totalidad del “cosmos” y el “diseño” que se revelan en todo el “universo”, como evidencias de la existencia de Dios, sólo contempla ésa evidencia y sus cualidades, partiendo de la “constitución del hombre”, quien es un ser moral e inteligente, distinto a todos los otros seres.  Dotado de conciencia ética y religiosa, así como de emociones naturales y propias.  Obedeciendo todo ello a un SER moral e inteligente que lo originó, el cual se conoce como DIOS (Hech. 17:28-29 – “Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos... siendo pues linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o a plata, o piedra, o escultura de arte y de imaginación de hombres”).  Es decir, los elementos que son reconocidos como las propiedades innatas del hombre, son – desde siempre – inmanentes al Creador, procediendo absolutamente todas de Él.

Este argumento, no sólo confirma la existencia de una gran Primera Causa Adecuada y Digna que es autosuficiente y eterna, y que posee inteligencia, poder        y voluntad; vale decir, como un “Espíritu Personal”, sino que añade las siguientes cualidades de Dios, a las mencionadas anteriormente:

  • Santidad;

  • Justicia;

  • Bondady

  • Verdad.

Así, el hombre se compone de una parte “material”; cuyos atributos son: extensión, forma, inercia, divisibilidad, y afinidad química y molecular.  Y de otra “inmaterial”; cuyos atributos son: vida, pensamiento, inteligencia, razón, voluntad, sentimiento, perceptibilidad, espontaneidad, conciencia y una innata creencia en Dios.
El cuerpo humano, es por ello una prueba específica de un Creador, ya que de otra manera sería inexplicable, pues la vida no puede brotar de la materia inerte (aún los evolucionistas, finalmente, parten de “aquél algo original”). Excepto, todo esto – como la misma Palabra lo expresa – en “la mente natural con su incapacidad de percibir, entender y recibir las cosas de Dios” (1ª Cor. 2:14).

Aunque este argumento es complejo, pensemos, que si el hombre fuese el producto de una evolución o fuerza ciega nunca se daría a si mismo a la creación del arte,             la ciencia y la adoración a Dios, además, ¿quién creó la primera instancia o ser del cual evoluciona hasta lo que es hoy?
Sólo un Ser Todopoderoso, Sabio, Santo, Bueno, y en extremo Supremo y Mayor    a cualquier ser conocido en la tierra, puede llenar las necesidades del alma humana    y apaciguar su conciencia.  Y ese Santísimo Ser, es “DIOS”, pues sin Él, nunca se satisfarían esas necesidades, las más grandes que el hombre jamás pueda tener.  

  • El argumento “Ontológico”: Este argumento teológico parte de Dios, la Primera Causa Absoluta de todas las cosas, y se dirige, luego (por eso es el único argumento que se considera “a priori”, los tres anteriores son “a posteriori”), a las cosas que Él ha causado o creado, apuntando todo el razonamiento, a la “idea innata” de la existencia de Dios.  Es decir, Dios es reconocido como el Creador de la mente humana en la cual este concepto de Él se encuentra allí.  De acuerdo a esto,                 la existencia de Dios está confirmada por el hecho de que la mente humana cree que Él existe.  De allí que muchos metafísicos (parte de la filosofía que trata del “ser” como tal, y de sus propiedades, principios y causas primeras), no lo consideran razonamiento válido.Más otros teólogos cristianos, argumentan conceptos más sólidos que esa simple “idea ingénita” (como no engendrado), sosteniendo que: Todo lo que vemos no tiene existencia en sí mismo, ya que todo deja de existir, siendo necesaria la existencia de un SER que tenga existencia en Sí mismo y dé existencia a todos los demás seres.  Posición que, quien esto escribe, comparte.

  • El argumento “Moral o Psicológico”: Muchos incluyen los conceptos de este argumento en la hipótesis “antropológica”, considerada en tercer término.

Este razonamiento consiste en que al ser el hombre un ser dotado de conciencia que le orienta hacia el cumplimiento de una “ley moral” común a todos los hombres, como norma preexistente y superior a él, la misma exige la existencia de un legislador, que es Dios mismo, que mediante la sangre de Cristo las limpiará de obras muertas, para que sirvamos al Dios vivo (Sal. 16:7; Jn. 8:9a; Rom. 2:14-15; 13:5; Heb. 9:14).

Finalmente, tenemos...

El argumento “Histórico”: Hipótesis ésta que también podría incluírsela en la “antropológica” o “psicológica”, al sostener que, al tener todos los pueblos el concepto de la existencia de un Ser Supremo, Hacedor del universo y que, al afirmar los eruditos en historia que el concepto “monoteísta” es anterior al “politeísta”, no haría esto más que confirmar la “idea particular” de la existencia de Dios en toda persona humana.

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