La Iglesia de las Puertas Cerradas
POR GUSTAVO SÁNCHEZ (ROSARIO – ARGENTINA)
Lo vi sentado en la primera fila. Aunque hacia tiempo que no visitaba esa iglesia, pude darme cuenta que se trataba de un hermano nuevo. También advertí que respondía a todo el folclore pentecostal, mientras yo hablaba, el acotaba con efusivos “amenes” y “gloriaDiosaleluyas”. Al final de la reunión me acerqué a conocerlo, me dijo que estaba de paso por razones laborales y, como buen creyente, buscó una iglesia evangélica. ¿Vas a una iglesia pentecostal? –le pregunté. Él dubitativo me dijo... -mmm. no sé si es pentecostal, se llama “CATEDRAL DE UNCIÓN Y PODER”. -Sí, debe ser pentecostal, afirmé.
Es común en la cristiandad ponerle nombres a las iglesias locales. Aún compiten por los nombres más originales....y echan mano a expresiones cada vez más extrañas. Conozco una que se llama “LA IGLESIA DE LA PUERTA ABIERTA”, (según Andreita...” la de una correntada de viento bárbara”).Es fácil suponer que los que así la denominaron anhelen que la iglesia sea receptiva, o de puertas abiertas al servicio (1 Cor. 16:8-9, 2 Cor 2:12). Y estamos de acuerdo en el anhelo. Debe ser así.
La Asambleas de los Hermanos no tienen la costumbre de designar a las iglesias locales con nombres, sino que las identificamos por la calle o el barrio del local de reunión. Pero si se me permite, sugiero un nombre: “LA IGLESIA DE LA PUERTA CERRADA”. El nombre no evoca a Laodicea, la que tenía cerrada la puerta al Señor mismo, sino que está inspirada en el pasaje de Juan 20:19-21. Allí leemos:
“Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas, en el lugar donde los discípulos se reunían por miedo a los judíos, Jesús entró, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡Paz a vosotros!"
Habiendo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se regocijaron cuando vieron al Señor.
Entonces Jesús les dijo otra vez: "¡Paz a vosotros! Como me ha enviado el
Padre, así también yo os envío a vosotros."
Podríamos tomar esta imagen como una instantánea de la primera iglesia reunida luego de que Jesús resucitara, (es un pensamiento devocional, por supuesto que la Iglesia nació en Pentecostés). Se cumplía así el Salmo 22:22: “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.” ¡Somos sus hermanos!. Esto es sublime, nos maravilla. ¿Cómo pudo entrar, si las puertas estaban cerradas?, nuestra mente finita no lo puede comprender.....pero a mi me gusta pensar que entró, precisamente...porque la puerta estaba cerrada. Entró para traer Sus bendiciones para nosotros, sus hermanos: Su presencia, Su paz, Su envío y Su autoridad...¡Siempre es así!. De esta manera Jesucristo cumplía con la promesa hecha en Juan 16:16, 19 y 22. Allí él habla de un gozo, una alegría que supera cualquier amargura...para eso El padeció tan grande dolor.
Yo quiero una iglesia abierta a la gente, receptiva, atractiva, pero cerrada a la religiosidad, con miedo a la influencia del mundo, con la intimidad del Cristo resucitado, en medio nuestro, recibiendo nuestro homenaje, encomendándonos la misión con Su autoridad.



