La Actitud de Voyeur
POR GUSTAVO SANCHEZ (ROSARIO – ARGENTINA)
Alguien ha dicho que los pájaros son el prototipo de la libertad, se dice “ser libre como los pájaros”…pero ¿qué tienen de libres los pájaros?, un pájaro no puede ser libre, pues no puede elegir, un pájaro no puede ser otra cosa que no sea pájaro. Por el contrario el hombre en Cristo ha encontrado la verdadera libertad, la que le permite decidir. Sólo el cristiano puede hacer esto. Dios no nos obliga nunca, nos “seduce” (Jeremías 20:7), pero nosotros somos los que optamos, siempre elegimos. Ser obedientes o no, ser fieles o no, involucrarnos o no. Podemos elegir ser protagonistas o meros espectadores. Todo parece indicar que se vienen tiempos muy prósperos para nuestra iglesia. Hay mucho entusiasmo, se palpita un clima previo que anuncia un tiempo muy especial y quizás definitivo creciendo en vida y en cantidad de miembros. Pero en todo emprendimiento como cuerpo, siempre hay un grupúsculo que, según los sociólogos son los “pasotas”, o sea los que, cuando les toca jugar, es su oportunidad, dicen “paso”, prefieren no participar. Hay quienes tienen la actitud del voyeur, espían por el ojo donde va la llave, ven pasar los acontecimientos, Yo escojo, como otros tantos, mejor ser usado por Dios, ser un instrumento en Sus manos. No vamos a hacer lo que ni Dios hace, y es obligar a alguien a hacer algo, pero, si hay alguien con esa actitud, le invitamos a dejar de espiar, a abandonar la cosmovisión de la cerradura, a abrir la puerta o correrse y dejar paso para que otros entren. Por supuesto que esta campaña no carece de errores, tampoco el libro de Warren, ni sus convicciones. No es inspirado por Dios, ni debemos obedecerlo como si fuera un dogma divino. Yo mismo recuerdo haber criticado sus postulados, pero lo perfecto es la misión que nos encomendó Jesús, excelso en perfección. A El amamos, servimos y compartimos. Es una oportunidad, una herramienta, y prefiero actuar a mirar. Carmen Gaud ha escrito unos pensamientos bellísimos que reproduzco:”No es el crítico el que vale, no es aquel que señala cómo tropiezan los otros, o cómo podrían hacer las cosas quienes las hacen. El crédito corresponde a la persona que realmente está en la arena, cuya cara está empañada por el polvo y el sudor, que se esfuerza valientemente, que yerra y falla, una y otra vez, y varias veces más, pues no hay esfuerzo sin error ni fallas. Que realmente trata de hacer la obra, que conoce el gran entusiasmo, la devoción, y se consume en una causa de valor. Que, en el peor de los casos, si falla, por lo menos falla intentando algo grande. Mucho mejor es ganar gloriosos triunfos desafiando dificultades, y hasta el fracaso, que formar filas con aquellos pobres espíritus, que ni gozan, ni sufren mucho, porque viven en un ocaso gris que no sabe nada ni de victorias , ni de fracasos”. Con amor en Cristo, no seas voyeur ni pasota.



