Breves Comentarios del Evangelio Según Juan
POR ADRIAN MONTES (BAHIA BLANCA- BS AS – ARGENTINA)
17. Ríos de agua viva (7:37-52)
Unos días después, al culminar la fiesta, Jesús volvió a subir al templo he hizo una importantísima declaración: "El que cree en mi, de su interior correrán ríos de agua viva". Presenta a los oyentes algunos pasos para dar:
1. Una condición: "El que tiene sed venga a mi". Es decir que primeramente el hombre debe admitir que tiene sed lo cual es un profundo pesar y agobio por el pecado personal. Muchos hombres han intentado satisfacer esta sed yendo a cisternas rotas y por lo tanto no fueron saciados. Cristo es la única fuente de agua viva.
2. Una necesidad: metafóricamente hablando emplea el verbo beber como sinónimo de creer en él. Cristo es la verdad excluyente, es decir, no hay otro salvador ni medio para alcanzar la dicha eterna. Hace referencia a las Escrituras pudiendo ser alguno de los siguientes pasajes: Is.12:3, 44:3, 55:1-2, Jer.2:13. En tales citas siempre el agua simboliza la vida abundante que Dios da.
3. Un beneficio: "De su interior correrán ríos de agua viva" correctamente Juan interpretó que esto se refería a la obra del Espíritu Santo en el creyente. Considerando este pasaje y otros podemos decir con toda certeza que al momento de creer se recibe el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es quien produce el fruto que transforma la vida y da dones que capacitan al creyente para servir a Dios en la Iglesia. Este hermoso mensaje fue convincente. Algunos de la multitud, es decir la gente común, creyeron que estaban ante el profeta anunciado por Moisés (Dt. 18:15 y 18) distinguido del Mesías en su opinión. Otros creyeron que era el Mesías y recordaron que las Escrituras decían que este debía ser descendiente de David pero ignoraban que Jesús había nacido en Belén. Algunos, en cambio, quisieron prenderle pero no pudieron porque admiraron sus enseñanzas. Los lideres continuaban hostiles. Nicodemo, que para entonces era un discípulo secreto, demandó que antes de condenarle le escucharan pero no le hicieron caso.
18. La mujer sorprendida en adulterio (7:53-8:11):
Este pasaje ofrece muchas dificultades dado que en muchos manuscritos e inclusive en los más antiguos no es incluido. A esto hay que sumarle que existen diferencias en el estilo literario con el que es común el empleado por Juan. Algunos manuscritos lo incluyen luego de 7:36, otros al final del evangelio y otros después de Lucas 21:38 donde se acomoda muy bien. Francisco Lacueva señala que en su opinión Lucas es el autor. Scofield, sin embargo, apunta muy bien que este pasaje da pie al discurso que Jesús pronuncia en 8:12-19. A pesar de estos problemas, el pasaje, es veraz. HendriKsen señala que "en lugar de extirpar de la Biblia esta porción, debemos retenerla y usarla para nuestro provecho". Jesús se fue al monte a orar seguramente y por la mañana diligentemente volvió al templo. Tal como era la costumbre enseñaba sentado. Los escribas (única vez que son nombrados en este evangelio) y los fariseos le presentaron el caso de una mujer sorprendida en adulterio con la velada intención de tenderle una trampa. La Ley, en tanto, exigía que el varón como la mujer fueran apedreados (Lv.20:10, Dt.22:22). Como quien se hace el distraído, escribiendo en el suelo, Jesús tras escucharlos les miró y respondió: "El que esté sin pecado arroje la primera piedra". Acusados por su propia conciencia, uno a uno, desde el más viejo hasta el más joven, se fueron yendo. Si bien Jesús era quien podía arrojar la primera piedra ya que él cumplía la condición que él mismo impuso señaló:"Ni yo te condeno" lo que equivale a decir "yo te perdono". Tales palabras, como señaló Agustín Hipona, demuestran que Jesús condena el pecado y no a la pecadora. Sin embargo le deja una instrucción: "vete y no peques más" lo cual es muy distinto a decir: "vete y has lo que quieras". Del mismo modo quiénes hemos gustado los beneficios de la gracia no debemos seguir viviendo en pecado (Ro.6:1-2).
19. Un nuevo gran Sermón de Jesús (8:13-59):
En este sermón el Señor emplea en reiteradas ocasiones la frase: "Yo Soy...". Este es uno de los nombres divinos que resalta el carácter único y verdadero de Dios (Ex.3:14). Por lo tanto, al emplearlo, Jesús estaba afirmando su Deidad. Consideremos someramente los siguientes puntos principales:
1) Yo Soy la luz del mundo: primeramente declara ser la luz del mundo consecuentemente aquel que en él crea ya no andará en tinieblas sino tendrá la luz de la vida. No solo hay que admirar la luz sino hay que seguirla. Esta afirmación era respaldada por Dios Padre por lo tanto es verdadera (8:26-28).
2) Yo Soy de arriba: seguidamente declara ser de arriba afirmando de este modo nuevamente su procedencia y por su puesto, su Deidad. La Santidad propia de su persona contrastaba con la carnalidad o mundanalidad de sus adversarios. Advierte que si no cambian de proceder morirían en sus pecados haciendo referencia a la condenación eterna. Anuncia su ascensión aunque los oyentes no podían creer algo así.
3) Yo Soy el libertador: siguiendo el tema, declara que aquel que hace pecado es esclavo del pecado más el Hijo podía concederles la libertad. Cristo, a través de su obra expiatoria, nos hizo libres por lo tanto debemos permanecer en él, es decir, en comunión y en fidelidad a su Palabra.
4) Yo Soy antes que Abrahán: Los oyentes, y en especial los fariseos, afirmaban ser descendientes de Abrahán. Es notorio que Jesús no los llama hijos de Abrahán sino descendientes denotando que si bien por sangre tenían tal derecho, por su infidelidad no merecían tal honor. Tampoco merecían el título de hijos de Dios. Eran hijos de Satanás. Al no poder discutir con él, recurrieron al insulto como último recurso. Culmina el pasaje con la gran afirmación que Cristo hace sobre su preexistencia. Si hubieran aceptado sus dichos lo habrían reconocido como el Mesías pero no lo hicieron.



