Con los Pies Sobre los Montes

POR HEBER GALLITTO (PARANA/ENTRE RIOS/ARGENTINA)

“Hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas” (Is. 52:7)

¡SUBLIME GRACIA!

El autor del himno Sublime Gracia (Amazing Grace), John Newton, nació en Londres en 1725. Su padre era un capitán de barco y su madre una cristiana devota que le enseñó la Biblia desde muy pequeño. Ella murió cuando él tenía 7 años y desde entonces John acompañó a su padre. Su vida fue arruinándose al meterse cada vez más en el pecado. Llegó a ser capitán de un barco que comercializaba esclavos, siendo despreciado aun por sus marineros. En una oportunidad se emborrachó tanto que cayó al mar y sus hombres le lanzaron un arpón que se clavó en su cadera y lo levantaron así como se saca un pez del agua. Como consecuencia quedó cojo por el resto de su vida.

A bordo del barco encontró un libro titulado "La imitación de Cristo" escrito por Thomas Kempis, que implantó la semilla del evangelio en su corazón la cual brotó en medio de una tormenta en el mar. En su diario escribió: "10 de mayo de 1748…cuando todo parecía perdido y la embarcación estaba hundiéndose, exclamé: ¡Señor, ten misericordia de nosotros!" La tormenta cesó y más tarde, en su cabina, reflexionó en lo que había dicho. Allí comenzó a creer que Dios le había enviado esa tormenta y que la gracia había comenzado su obra en él.

Al poco tiempo dejó su barco, a los dos años se casó, y luego dedicó su vida al servicio de Dios, siendo un gran luchador contra la esclavitud.

En 1779 escribió un himno que llegó a ser conocido en todo el mundo como "Gracia Admirable" ó “Sublime Gracia” (Amazing Grace). En 1780 se trasladó a Londres donde fue ministro de la iglesia St. Mary Woolnoth. Allí entre los numerosos asistentes estaba William Wilberforce quien fue influenciado por las prédicas de este ex traficante de esclavos. Wilberforce cambió el curso de la historia de Gran Bretaña al lograr que se prohibiera el comercio de esclavos. Esto ocurrió en 1807… el mismo año en que Newton, a los 82 años, partió para estar con su Señor.

En la tumba de John Newton, en Olney (Inglaterra) se lee:
"John Newton, clérigo, antes ateo y libertino, traficante de esclavos en África, fue, por la rica misericordia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, preservado, restaurado, perdonado y designado para predicar la fe que durante mucho tiempo se había afanado en destruir"

Justo antes de morir se le escuchó proclamar desde su púlpito: "Puede que mi memoria esté fallando, pero siempre recordaré que soy un gran pecador y que Cristo es un gran Salvador"

El gran Salvador es para el gran pecador

            Por un momento quiero que pienses en el mejor de los religiosos que conozcas. Tiene títulos académicos, tiene la mejor escuela de religión, su nombre es referente de celo y devoción a Dios, su carrera es intachable, y si le mides con la ley de Dios es a los ojos de quienes le rodean puro al extremo. ¿Le considerarías un gran pecador? Naturalmente diríamos “es una buena persona ¿Cómo se te ocurre hacer esa pregunta?” Si esa persona acepta que es justa y no es un gran pecador… Cristo no murió por él. Porque él vino a buscar y salvar lo que se había perdido, Él no vino a rescatar a justos sino a injustos. ¿Crees que esos títulos le servirán en el Día del juicio? Pero hay algo que no te dijo. ¿Sabes lo que ese hombre religioso dijo de sí mismo? “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1ª Ti. 1:15). Ese religioso se llamaba Saulo de Tarso.

            Si el representante mayor de la moralidad humana entre los hombres dice que es el primero de los pecadores. ¿En qué lugar estaremos tú y yo? La gracia es admirable cuando es ofrecida a un gran pecador. Y la medida de los pecados se verifica con la regla de la ley de Dios.

La gracia tiene sentido cuando se ha predicado la ley. Haz un repaso de las veces en las Escrituras donde el perdón y la gracia se extendieron al hombre. Siempre fue a un pecador. Si el mensaje es de buenas nuevas es porque hay un mensaje de condenación. ¿Predicas libertad? ¿Libertad de qué? ¿De la soledad? Jesucristo es el Salvador ¿Salvador de qué? ¿De la falta de identidad, y falta de propósito? Un mensaje de esas características no se diferencia de la prédica de la Nueva Era, y las religiones alternativas. Un mensaje desnudado de la eternidad es un mensaje despojado del Dios de la Biblia.

            La salvación es de una vez y para siempre. La gracia es completa y eterna. Es la gracia la que exclama que “tus muchos pecados son perdonados,” es el admirable amor el que asegura “hoy estarás conmigo en el paraíso” y es esa misma gracia la que ordena “vete y no peques más.”

            El evangelio es “buenas noticias” y muchos piensan que esas buenas noticias se relacionan con regalos, beneficios, bendiciones, derechos, salud, prosperidad… y asocian “buenas noticias” a un Dios semejante a Papá Noel. La expresión Evangelio, referida a la predicación del mensaje de salvación, aparece 72 veces en el Nuevo Testamento y 54 corresponden a la epístola de Pablo.

            Quizás la expresión mas adecuada del propósito del evangelio se encuentra en la declaración de Cristo en la sinagoga de Nazaret, cuando le entregaron el rollo del libro de Isaías y al hacerlo encontró que el pasaje del día era: “El Espíritu del Señor está sobre mí. Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lc. 4:18-19). En relación a los destinatarios del mensaje les llama: pobres, quebrantados de corazón, cautivos, ciegos, oprimidos. Lee el pasaje nuevamente y responde ¿De qué tipo de pobreza habla? ¿A qué se refiere con quebrantados de corazón? ¿Qué clase de cautivos libera? ¿De qué ciegos habla? A los oprimidos ¿por qué cosa? En cada frase puedes asociar sin ningún problema dos palabras: espiritual y pecado. El gran problema es espiritual y su origen es el pecado. Para eso y por eso vino Cristo.

La cruz es el lema del evangelio. Pero es una cruz ensangrentada que fue cargada y llevada por el Señor. La cruz era el elemento de condena. Cuando la persona era clavada en la cruz subía un soldado y a la vista de todos clavaba “la causa escrita”, el acta de sentencia por los delitos cometidos. En dos de esas cruces se leería “rebeldes a Roma, ladrones y asesinos”.  Pero a Jesucristo le colocaron como causa “este es Jesús nazareno, Rey de los judíos”. Según Roma, lo crucificaban porque era el rey de los judíos, según los judíos porque se hacía llamar hijo de Dios. Pero en esa ignominiosa cruz había una “causa escrita” que solo podía leerse en el cielo. Era “el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria” (Col 2:14)

¿Captas bien la imagen? Dios veía la sentencia de tus pecados y de los míos, y en vez de estar sobre una cruz que tuviera nuestra medida, la quitó de en medio “clavándola en la cruz”. ¿Cómo puedo entender la grandeza del amor de Dios si no es viendo mi causa escrita sobre su santo ser? ¿Cómo voy a tener conciencia de que cada pecado que está en ese decreto de muerte, es verdaderamente mi pecado si no soy confrontado con el Standard que Dios exige y que son los Diez Mandamientos? Dios no usa la cruz como si fuera un obsequio para Pascua o Navidad. En la cruz se clavó cada pecado que he cometido, cada pensamiento, cada sentimiento, cada intención, cada omisión (Col. 2:13-15).

¡Oh gracia admirable, ¡Dulce es!
¡Que a un infeliz salvó!
Fui ciego más ahora puedo ver
Perdido y me encontró.

La gracia me enseñó a temer;
Mis miedos conquistó.
¿Preciosa esa gracia fue a mi ser
la hora en que creí!

Peligros, luchas y aflicción
Ya he pasado aquí
Su gracia me ha librado hasta hoy
y me guiará al hogar.

Y cuando en Sión por siglos mil
brillando como el sol
Yo cantaré por siempre allí
Las glorias del Señor.

Volver al índice

Blog del Ministerio

Otras Secciones


Fotos del Ministerio

Picerni

Foro de la Biblia