Breves Comentarios del Evangelio Según Juan
POR ADRIAN MONTES (BAHIA BLANCA- BS AS – ARGENTINA)
Curación de un ciego de nacimiento (9:1-7):Una pregunta que ha atormentado a los hombres ha sido la siguiente: ¿Cuál es el origen de la enfermedad?. Los discípulos, al ver al ciego de nacimiento, como era común entre los judíos, pensaban que la enfermedad se debía al pecado personal. Sin duda esto trae a nuestra memoria lo expresado por los amigos de Job quiénes creían que su desgracia se debía a haber cometido algún pecado serio. También es posible que sus discípulos tuvieran en mente la severa advertencia que Dios estampó en la ley contra aquellos que fueran idólatras (Ex.20:5). Si bien la enfermedad es consecuencia directa de la caída de la humanidad, no puede decirse que toda enfermedad (en este caso la ceguera) tenga su origen en algún pecado individual. El Señor explica la causa de la dolencia de este hombre. En primer, lugar descarta que la enfermedad sea la consecuencia de algún pecado en especial. Aunque cabe agregar que no niega que tanto el ciego como sus familiares sean tan pecadores como los demás. En segundo lugar, presenta verdadera razón de la enfermedad diciendo que la misma era necesaria para que se manifieste la gloria de Dios. A pesar de los años que pasó enfermo, la recompensa, sería infinitamente mayor ya que no solo recibió la vista sino también la vida eterna. La razón que impulsaba al Señor a obrar era: a) Debía hacer la obra que el Padre le había encomendado y la consumación de la misma sería la cruz. b) La oportunidad era mientras duraba el día, es decir, todo lo que podía hacer antes de su muerte (vers.5). Su permanencia en el mundo era temporal. Nosotros también tenemos un tiempo limitado para servir al Señor ya que tras la muerte este privilegio acaba. El Señor realizó el milagro y el mismo originó un interesantísimo debate.
El ciego curado ante la sociedad (9:8-41):Los vecinos del que fue curado fueron los primeros en advertir el milagro. Algunos dudaban, ya que por entonces era imposible que un ciego de nacimiento fuera sanado. El simplemente les decía: "yo soy" agregando que Jesús fue quien hizo tal proeza. Seguidamente fue conducido ante los fariseos. Estos cuestionaban el milagro alegando que había sido hecho un día de reposo. Había dentro de este grupo de hombres quiénes se preguntaban: "¿Cómo si Jesús era un pecador podía hacer tales señales?". También había entre ellos quiénes creían que todo era un fraude. El que había sido ciego creía firmemente que Jesús era un profeta. Llamaron a los padres de aquel hombre y le interrogaron al respecto. Con temor testificaron afirmando que era su hijo y que había nacido ciego. No se atrevieron a decir que Jesús lo había sanado porque corrían el riesgo de ser expulsados de la sinagoga. Esto era algo grave ya que colocaba a los sancionados fuera de la ley y la comunidad judía. Nuevamente citaron al que había sido ciego a testificar quien les respondió con cierta ironía: "¿Quieren hacerse discípulos de Jesús?...". El texto griego solo posibilita una respuesta negativa a tal pregunta. La respuesta airada no se hizo esperar: "Tu eres su discípulo..." como si esto fuese algo ofensivo. "Nosotros somos discípulos de Moisés...". Admitieron nuevamente su ignorancia respecto a Jesús. Este hombre sencillo pasa a la ofensiva nuevamente haciendo hincapié en una cuestión que aquellos hombres no podían resolver: ¿Cómo pudo sanarlo Jesús?. Señala enfáticamente: "Si este no viniera de Dios nada podría hacer". Ofendidos no le escucharon más y le expulsaron señalando que un hombre corrupto no podía pretender enseñar a los maestros de Israel. El Señor sale a buscar a este hombre. El hombre al verlo creyó que Jesús era el Mesías y le adoró. Los religiosos estaban en tinieblas pero aquel hombre sencillo encontró la luz verdadera y estuvo dispuesto a seguirlo. Esta debe ser también nuestra experiencia: andar en la luz.
El buen pastor (10:1-21):La historia del buen Pastor, como señala un autor, es una alegoría. En la alegoría todos los detalles son importantes mientras que en una parábola no lo son. Este pasaje esta íntimamente relacionado con el anterior ya que es la respuesta de Jesús a los fariseos que le habían preguntado: ¿nosotros somos ciegos también?. Son mencionados los siguientes personajes: 1) El redil: queda claro que no todo el pueblo de Israel era el autentico rebaño de Dios. No basta con profesar alguna fe religiosa para pertenecer al rebaño. El redil esta compuesto por aquellas ovejas que conocen al Pastor íntimamente y le siguen. La Iglesia es el redil integrada por judíos y gentiles. 2) El pastor: el Señor se presenta a si mismo como el buen pastor. Nos recuerda al Salmo 23. "Jehová es mi pastor" declara David. Podemos deducir que Jesús se estaba identificando con el rol que el salmista daba a Jehová. En la epístola a los Hebreos, Jesús es llamado el príncipe de los pastores. Los ancianos o pastores de la congregación están subordinados a aquel que es la cabeza de la Iglesia. El buen pastor estaba dispuesto a dar su vida por sus ovejas lo cual hizo en la Cruz. También ejercía entonces la función de portero y declara ser la puerta. Si no se acepta a Cristo por la fe no se puede ingresar al rebaño. 3) El ladrón: el propósito de Satanás siempre ha sido destruir a la Iglesia. Para ello ha intentado introducir falsos maestros (2 P. 2:1-3, Os.4:6a). 4) Los asalariados: son aquellos que ante el peligro abandonan a las ovejas dejándolas a merced de las fieras. Esta es una crítica a los fariseos que eran los maestros de la Ley. Si la nación estaba en tinieblas era porque sus maestros también lo estaban. Al finalizar este discurso trataron a Jesús como a un endemoniado o a un loco. Que bendición tenemos al pertenecer al rebaño del buen pastor donde estamos protegidos y seguros.
ADRIAN MONTES es misionero, sirve al Señor en el sur de la republica Argentina, nuestro hno es muy utilizado en el ministerio radial.



