El Ejemplo de Pablo

POR DR JUAN BAREK (MIAMI – EEUU)

De todos los santos de esta era, es, sin duda, Pablo de Tarso quien ha estimulado más a las decenas de generaciones que han vivido desde sus días hasta hoy, a imitarlo. Su invitación: “Sed imitadores de mí” no ha caído en tierra (1ª Cor.11:1; Fil.3:17, 1ª Tes. 1:6).De Pablo de Tarso podemos decir que es el más destacado de los De todos los santos de esta era, es, sin duda, Pablo de Tarso quien ha estimulado más a las decenas de generaciones que han vivido desde sus días hasta hoy, a imitarlo. Su invitación: “Sed imitadores de mí” no ha caído en tierra (1ª Cor.11:1; Fil.3:17, 1ª Tes. 1:6).De Pablo de Tarso podemos decir que es el más destacado de los insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad ??” (3:1). En tal misión lo tenemos en el Concilio de Jerusalén oponiéndose a los judaizantes legalistas, que querían poner pesadas cargas sobre los hombros de los discípulos. En tal misión lo tenemos enfrentándose a judíos (fariseos, saduceos, sacerdotes), griegos (epicúreos, estoicos) y romanos; ante gobernadores, reyes, y ante el propio emperador.

Vemos también a Pablo soportando la apostasía de algunos colaboradores (Himeneo, Fileto, Demas, Figelo, Hermógenes, Onesíforo, Alejandro el calderero), en tiempos peligrosos y de creciente deterioro. Lo vemos, finalmente, prisionero en Roma, solitario en su primera defensa, pero con la satisfacción de la misión cumplida, hasta su muerte poco después. Pablo pudo decir, al concluir su vida: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. “ (2ª Tim.4:7). Pero, ¿qué diremos nosotros cuando nos hallemos en ese trance? Este es el día en que nosotros hemos de atender a estas cosas. ¿Cómo hemos de permanecer firmes, cómo hemos de ser fieles a Dios, si los tiempos en que vivimos son, al parecer, aún más difíciles que los de Pablo; si la fe es hoy más hostilizada por los incrédulos; si el amor se enfría por todos lados (no en manos de la persecución, sino en las de la autocomplacencia); si cada cual busca lo suyo propio y no lo que es de Cristo Jesús? ¿De dónde sacar los recursos espirituales para hacer frente a las acuciantes necesidades de este día? Aún más, ¿Cuál ha de ser el carácter del hombre de Dios en tiempos peligrosos como el nuestro?.Un hombre de Dios no es un ser fortuito, surgido al azar, e improvisado sobre la marcha. Un hombre de Dios es la conjunción de múltiples factores, todos los cuales, fundidos y amalgamados con mano maestra por el Divino Alfarero, pueden llegar a conformar un instrumento que sea útil y enteramente preparado para toda buena obra.

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