El Perdón

POR CESAR RAMOS (JUJUY-ARGENTINA)

Mateo 6:12,14-15

 Nombre: Perdón: (Afesis) denota un despido, liberación
 Verbo: Perdón (Afiemi, de donde Afo= desde; Hiemi= enviar) De ahí enviar afuera.
Aquí en el pasaje de Mateo 5:14, 15 el verbo se utiliza con referencia a las transgresiones.

  • El perdón  es la acción de una persona dañada que deja sin culpa al agresor.

 

EL RESENTIMIENTO
La falta de perdón provoca el resentimiento. Cuando los creyentes guardan rencores o resentimientos y no están dispuestos a perdonar, se levanta un muro que resiste la luz. Hay heridas y recuerdos almacenados en sus mentes que forman una barrera impenetrable a la verdad. La luz viene, pero aman las tinieblas más que la luz porque no quieren soltar sus resentimientos.
         El resentimiento ofrece una de las barreras más eficientes para impedir la luz. Cuando el resentimiento esta sembrado en el corazón por alguna ofensa, brota una raíz de amargura  produce su fruto: el odio

Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”

  • El resentimiento no tan solo impide una liberación a sí misma de ese estado maléfico del rencor, que produce raíces de amargura, sino que lo propaga.

 

  • El que no alcanza a perdonar, no tendrá perdón.

¿En qué consiste el perdón? ¿Se relaciona solamente con las cosas pequeñas que se olvidan pronto o sólo con las cosas grandes que dañan y duelen?

  1. EL PERDON ES UNA ACCIÓN DIFÍCIL

 

         El perdón verdadero lleva un proceso duro y muy difícil. Perdonar no consiste en tomar el camino fácil de mirar a otro lado cuando se nos hace algo malo. El perdón jamás equivale a pasar por alto o “guiñarle el ojo” al pecado. No recibe el mal con ligereza. No acepta la idea piadosa de simular que el mal en realidad no es malo. Perdonar no es simple cortesía, tacto o diplomacia.
         Tampoco es lo mismo que el simple olvidar. Claro que cuando se perdona de verdad se olvida también. Pero pretender que el olvido viene primero es como pretender que la aprobación del examen final sea el requisito de ingreso de curso.
         ¡Cuántas veces se nos ha dicho que debemos “olvidar y perdonar”. Pero luego nos desesperamos porque no podemos lograrlo.
         ¡Cuánto más tratamos de olvidar, tanto mejor nos funciona la memoria! La persona que se esfuerza ciegamente para olvidar no hace más que grabar esa acción mortificante más profundamente en la memoria.
         Olvidar es el resultado del perdón total, nunca es el medio para llegar a ello. Es el paso final, no el primero.

Heb 10:17 Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades".

Dios prometió olvidar nuestras culpas  después que se consumó su perdón en la cruz.

Jamás digamos: “Olvídalo – no tiene importancia!” ¿Qué no importa? ¿Qué no duele? Desde luego que duele el pecado.
         Hacer a un lado o ignorar el mal es esencialmente deshonesto; es más es un manera más de manifestar nuestro orgullo de seudo humildad.

  1. EL PERDÓN ES ALGO MUY CARO

 

         La persona que perdona paga un precio tremendo – el precio del mal que perdona-
Si el estado perdona a un criminal, la sociedad soporta la carga de su delincuencia que ha cometido.
         Si alguien ha roto una valiosa reliquia familiar y el dueño lo perdona, éste se hace cargo de la pérdida.
Alguien dijo:
“Perdonar es dejar libre mediante el recurso de cargar el mismo con su propia indignación y siguiendo el camino de amor.”

  1. EL PERDÓN ES COSTOSO PORQUE OPERA EN BASE A UNA SUSTITUCIÓN

 

         Nadie jamás perdona a otra persona, a menos que lleve sobre sí la culpa de pecado que el otro cometió contra él. Este acto de sustitución quedó expresado perfectamente en Jesucristo.
         El Señor Jesucristo se ofreció como sustituto nuestro, llevando su propia ira, su propia indignación por nuestro pecado. ¡Es el costo del perdón!
         La cruz es una demostración difícil que le resultó a Dios perdonar. Nosotros podemos pensar que hubiera sido mejor hacer un milagro resonante, asomarse por entre las nubes, levantar la diestra poderosa, y hacer perfecto al mundo. Pero ese no fue el método elegido por Dios, prefirió la cruz, las espinas, los dolores, las heridas.

Caso 1        Dios no necesita ser reconciliado, porque él no pecó, nunca faltó ni faltará a nada. El sacrificio de Cristo en la cruz fue tomar nuestras culpas sobre él, para liberarnos, más allá que el pecador le pida perdón o no, él  tomó nuestra culpa para dejarnos sin culpa.
         Si el pecador acepta a Cristo, acepta el perdón, y se consume la reconciliación en él. Más si el pecador no se arrepiente, no pide perdón,  es castigado, no porque no haya estado el ofrecimiento del perdón para él, sino porque el pecador no hizo uso del perdón de Dios.
         De la misma manera nosotros, para poder perdonar, no debemos estar pensando o esperando que la persona que nos hizo mal se arrepienta para recién perdonarle. No, esto no es el perdón que Dios nos dio el ejemplo. Debemos perdonarlo, dejarle sin culpa, liberarlo, de nuestra parte, más allá que esa persona se arrepienta o no.

  • El dador del perdón no está condicionando, ni dependiendo de si el agresor se arrepiente o no.

 

¿Y qué de estos textos?
Prov. 28:13; 1Jn 1:9 ¿acaso no está condicionando el perdón? No.

  • Estos textos no están condicionando para el dador, sino para el heridor, es decir para el ofensor. La persona que a pecado, que a dañado y no se arrepiente, no se aparta y no confiesa, no obtiene esa liberación, no obtiene el perdón; y no lo obtiene no porque no esté listo, no porque no esté preparado para él; sino porque él no lo apropia: Y para apropiarlo hay que confesar, apartarse, pedir perdón, arrepentirse.

 

Caso 2 Si el ofensor pide perdón, tiene un genuino arrepentimiento, confiesa su pecado, y el danificado no perdona, o no perdono genuinamente se convierte en agresor. Porque ha albergado el resentimiento, el rencor, el odio.
Al no liberar la culpa del agresor, tampoco libero su ira, su resentimiento y esto le origina ¡Guerra!
El agresor es perdonado por Dios, aunque no lo haya liberado la victima.

 

CESAR RAMOS junto a su familia son misioneros y sirven al Señor en el norte del país en especial en la provincia de Jujuy, es maestro del instituto bíblico en LAS DELICIAS, que dirige el hno Roberto Ochoa. Y desarrolla en diferentes localidades estudios bíblicos dedicados especialmente para obreros y ancianos.

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