Evangelio en Serio

POR HEBER GALLITTO (PARANA-ENTRE RIOS-ARGENTINA)

Pablo era un apóstol que ponía todo en el altar. Estaba entregado por entero a la Palabra; el resumen de su vida se expresa en vida, alma, fuerzas, cuerpo y cerebro en el asador. Su cuerpo podía entrar en una canasta (Hech. 9:25), pero no podría entrar en el formato de reuniones evangelizadoras modernas. Cuando Pablo predicaba había conversión o revolución... Él podía decir con toda libertad: "creí, por tanto hablé", y eso hizo toda la diferencia en su vida… La vida de Pablo se diferenciaba de la de los demás por lo que creía, lo que hacía, y lo que hablaba.

El gran problema de los cristianos de hoy es que muchas veces no creemos lo que hablamos y no hablamos lo que creemos. Y se nos ha enseñado que las iglesias deben funcionar a "prueba y error." Si un método funciona, entonces hay que hacerlo, y si no funciona lo descartamos. El tema es: ¿Qué es lo que debe funcionar? ¿Qué es lo que debemos buscar? ¿Cómo medimos el éxito y el error de un ministerio? E inmediatamente vienen las estadísticas: Número de asistentes, repercusión en los medios de comunicación, cantidad de ofrenda recogida, número de "decisiones por Cristo" y de esta manera se desarrollan los diferentes programas y proyectos actuales. Y en pro de un supuesto avivamiento vendemos las verdades eternas a precios de baratija temporal. Y en lugar de las demandas de Dios se satisfacen las necesidades del hombre.

Entre estos predicadores me encontraba yo. Pero varios años atrás  me dí cuenta que mi visión y predicación no coincidía con la de Pablo, Pedro y los grandes evangelistas de la historia de la iglesia. Me arrepentí y decidí volver a las bases, a tomar el evangelio en serio. Desde entonces, y junto a mi esposa estamos desarrollando el ministerio de evangelismo bíblico, y administramos dos páginas en internet (www.lavozbiblica.com y www.ecosdeeternidad.com) donde nos llegan muchos mail. Uno de ellos nos llega desde el Salvador, es de un pastor bautista, quien nos relata su despertar al evangelismo bíblico:

"Me gustaría contar un poco de cómo Dios obró en mi vida para ver que el evangelio de Cristo no es el que se está predicando en la gran mayoría de las iglesias evangélicas.

Yo estudié en un Instituto Bíblico en Argentina; realmente el "fervor evangelístico" de esta misión me impactó, y creo que muchos con un buen corazón sirven al Señor.


He recorrido todo el Perú predicando el evangelio facilista, el de la sencilla oración, del decisionismo verbal, y después de varios años (14) he visto que no hay frutos. Que las "miles de almas" que decíamos ganar eran sólo heno, nadie seguía al Señor, no había transformación ni regeneración, todo en sus vidas continuaba igual, viviendo en el mundo, y todavía teníamos la osadía de llamarlos "creyentes carnales." No éramos veraces ni valientes en aceptar que todo esto era producto de nuestros métodos y no del poder de Dios.


Fue entonces que comencé a estudiar a los grandes predicadores del evangelio: Spurgeon, Whitefield, Edward, Müller, etc., y me di con la gran sorpresa que ninguno de ellos predicaba el evangelio que yo predicaba, ni en su contenido ni en su forma. Todos ellos eran creyentes en las Doctrinas de la Gracia. A mí me enseñaron a admirar a estos hombres por lo que hicieron, pero no me enseñaron lo que creían, y si estos hombres eran diferentes a nosotros era por su doctrina, ellos nunca rebajaron el evangelio a una decisión humana o una oración verbal; su único propósito era glorificar a Dios. ¿Es acaso nuestro propósito glorificar a Dios con el evangelismo que predicamos? ¿No es acaso glorificar al hombre y exaltarnos? Siempre regresábamos de nuestras campañas con miles de tarjetas de decisiones, supuestamente glorificando a Dios, pero realmente lo único que nos interesaba, y aún les interesa, es llenar informes para levantar sustento. O aún peor, sentirnos satisfechos con una obra que no es de Dios, sino sólo nuestra.

Mi vida y ministerio han dado un vuelco tremendo; hoy estamos predicando el evangelio con una pasión correcta, orando y deseando que Dios salve a los que tiene que salvar, y Dios nos ha dado de sus frutos y vemos vidas realmente transformadas por Su poder. Yo tenía mis planes y metas, y Dios los destruyó ¿Por qué? porque no lo iban a glorificar. ÉL es bueno. Nos ha perdonado y está honrando Su Palabra. Alabado sea el Señor.

Bendiciones”

Coloquemos el evangelio en el lugar que le corresponde. Prediquemos con fervor y tomemos el evangelio seriamente. Leonard Ravenhill dijo: "muchos pastores me critican por tomar el Evangelio tan seriamente. Pero, ¿Realmente piensan que en el día del juicio, Cristo me regañará, diciendo: 'Leonard, me tomaste demasiado en serio’?"

 

Si deseas capacitarte en Evangelismo Bíblico visita www.lavozbiblica.com

HEBER GALLITO es misionero junto a su esposa Fiona están  radicados en Paraná – Argentina, autor de numerosos escritos y materiales, dedicados especialmente al evangelismo.

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