Breves Comentarios Del Evangelio Según Juan
POR ADRIAN MONTES (BAHIA BLANCA - BS AS - ARGENTINA)
26. El ungimiento y la entrada triunfal (JUAN 12:1-19):
A partir de este capítulo Juan nos narra los días previos a la cruz. Hay dos acontecimientos importantes: 1) Jesús es ungido por María: los amigos de Jesús organizaron una cena en Betania. Fue celebrada en la casa de Simón el leproso. Lázaro, el que había estado muerto, y sus hermanas estaban presentes. Según una costumbre común en oriente, cuando se recibía en la casa a un visitante distinguido, se le ofrecía un perfume para ungir su cabeza y agua tibia para lavar sus pies. María se encargo de ungir la cabeza y los pies del Señor. Esto no era algo impropio para una mujer. J.C. Ryle dice: "Pablo enumera el lavar los pies de los santos como una de las buenas obras de las una viuda cristiana. 1Tim.5:10". Juan recuerda que la casa se lleno del olor al perfume. Judas Iscariote cuestionó tal acción porque el dinero podía haber sido distribuido entre los pobres. Trescientos denarios equivalía al salario de un año de trabajo de un jornalero. Sin embargo, acota el evangelista, la verdadera intensión de Judas era robar. Jesús responde señalando la proximidad de su muerte. Era un acto de preparación para su sepultura. Es muy posible que María ignorase esto. Además siempre tendrían la oportunidad de ayudar a los pobres pero el pronto se ausentaría del mundo. 2) La entrada triunfal: la pascua era una fiesta importantísima. Enterados de alguna forma que Jesús habría de asistir a la fiesta, prepararon un recibimiento especial. Se trataba sin dudas de personas que provenían del interior de Israel ya que estos tenían pocos prejuicios contra Jesús. La resurrección de Lázaro fue un evento lo suficientemente contundente como para convocar a muchos curiosos y
por ello querian matarlo también. Muchos creyeron que se trataba del Mesías y le recibieron como a un principe. Así se cumplió la profecía (Zac.9:9). Muchos de los que salieron a recibirle pocos días después gritaron: ¡Crucificale! ¡Crucificale!. Por otro lado, aquella sencilla mujer, supo adorale de una forma tan hermosa que aun hoy su ejemplo podemos imitar.
27. Sus ultimas apariciones publicas (12:20-44):
Este pasaje nos presenta la actitud del Señor ante diversas situaciones: 1) Jesús ante los griegos: como dijera A.T. Robertson no era extraño que griegos o romanos acudieran a las fiestas en Jerusalén. Podían ser prosélitos (griegos convertidos al judaísmo). Querían tener una entrevista formal con el maestro y por ello se dirigieron a Felipe. El discípulo nombrado dudó y se dirigió a Andrés mostrando con esto cierto celo nacionalista. La respuesta de Jesús probablemente fuera escuchada también por estos hombres. Declara que había llegado la hora de ser glorificado. F.B.Meyer dice: "No fue para si mismo; sino para que pudiese estar mejor capacitado para traer un tributo de gloria al Padre". Compara su muerte con el grano de trigo que al caer en tierra y morir trae mucho fruto. Tras la muerte y resurrección del Señor nacería un nuevo pueblo, su Iglesia, en la cual ya no habría diferencia entre judíos y griegos. 2. Jesús ante la muerte: "Ahora esta turbada mi alma" en estas palabras apreciar el sufrimiento de Jesús en las horas previas a la cruz. "¿Padre, Salvame de esta hora?" los mejores traductores están de acuerdo en que esta expresión no debe traducirse como una pregunta sino como una petición. Pero el Señor no estaba pidiendo ser librado de la cruz sino que el Padre lo saque con bien de ella. Su disposición a hacer la voluntad del Padre era absoluta. Haciendo la voluntad del Padre le glorificaría. De inmediato una voz audible conmovió a la multitud: "Lo he glorificado, y lo glorificaré otra ves.". En otras oportunidades se había escuchado la voz del cielo (Mr.1:1 y Mr.9:7). En esta ocasión fue la respuesta a su petición. Su muerte significaría la derrota de Satanás. A pesar de los milagros que efectuó pocos creyeron en su anuncio (Is.53:1) y la ceguera espiritual condujo al endurecimiento del corazón de los lideres (Is.69:10). Rechazaron a aquel cuyas palabras han de juzgar al mundo.
1. Jesús lava los pies de sus discípulos
A partir de este capítulo comienzan una serie de enseñanzas de Jesús dirigida exclusivamente a los doce. Lo interesante es que son dichos y hechos que los evangelios Sinópticos no mencionan. Este episodio es muy singular y aleccionador. Aconteció la noche en que fue entregado. El evangelista dice que Jesús amo a los suyos hasta el fin y esta escena ilustra muy bien tal profundo sentir. Sabiendo ya que el tiempo de partir hacia el Padre se acercaba, Jesús, se levantó de la mesa aún cuando el plato principal no había sido servido (según una posible traducción del texto griego además ver el vers. 12), tomó una toalla, un recipiente con agua y se dispuso a lavar los pies de sus discípulos. ¿Qué nos enseña este acto?. Tiene dos aplicaciones: 1) Una enseñanza espiritual y profunda: analizando la explicación que el Señor mismo da (vers.10-11) entendemos que es una ilustración de la doctrina de la justificación y la santificación. Aquel que cree el mensaje del evangelio es lavado, es decir, justificado una vez y para siempre. Sin embargo, esto no quita que en el andar diario los pies se ensucien y deban ser limpiados presentando así una explicación de la doctrina de la santificación. El creyente mediante el mecanismo que es la confesión y perdón es limpiado de aquellos pecados en los cuales haya incurrido. 2) Una enseñanza de orden práctico: por medio de esta acción, Jesús, enseñó el valor de la humildad. Teniendo sobrados derechos para ser servido, el sirve a sus discípulos. Es entendible que Pedro se haya opuesto a esto. Sus discípulos no olvidarían esta lección (vers. 13). Toda tarea en la iglesia por sencilla que sea es sumamente digna. Un acto sencillo del Señor sirvió para ilustrar una gran verdad espiritual y una enseñanza de sumo valor práctico. Dios quiera que podamos apreciar y aplicar esta lección.
2. El gran mandamiento (13:18-36):
Este pasaje contiene tres anuncios importantes: 1) Jesús anuncia la traición de Judas: El Señor ya había dicho que Judas era del diablo pero en esta oportunidad "Satanás entró en él". El Maligno no es omnipresente. Actúa en el mundo por medio de las huestes demoníacas. Fue común que Jesús liberase a personas que eran poseídas por demonios. Sin embargo, el caso de Judas, es notorio porque Satanás mismo tomo posesión de él. Una vez que mojo el pan, salió a llevar a cabo su nefasta obra. ¿Fue necesaria la traición de Judas? la misma sirvió para que se cumpliesen las Escrituras pero el hecho en sí pudo ser evitado. Los lideres habían dispuesto ejecutar a Jesús pero éste no se había escondido así que podían haberlo capturado sin mediar la acción de este afamado traidor. 2) Jesús anuncia el gran mandamiento: tras la salida de Judas, el Señor, debió instituir la cena hecho que no es narrado en este evangelio. Había llegado la hora en que el Hijo sería glorificado. A pesar de la traición, el Señor, lejos de esconderse, siguió enseñando a los once. Voluntariamente permaneció para no eludir la cruz. En este contexto promulgo a sus discípulos este gran mandamiento: "que os améis los unos a los otros". El amor entre sus discípulos debería ser la marca que los distinga de quiénes no lo son. 3) Jesús anuncia la negación de Pedro: impulsivo como siempre, Pedro, afirmo estar dispuesto a acompañar al Señor a la muerte si fuere necesario. Sin embargo la historia sería muy distinta. A diferencia de Judas, Pedro, era un autentico discípulo de Jesús. Su negación fue un simple acto de cobardía. De más esta decir que Satanás no entró en él y ni siquiera un demonio. Cuidado con aquellos que atribuyen los pecados de los creyentes a la posesión demoniaca. Esto es contrario a la enseñanza bíblica. A modo de conclusión recordemos el gran mandato del Señor y no seamos muy duros con el apóstol Pedro ya que nosotros cuando no evangelizamos estamos negando al Señor.
ADRIAN MONTES es misionero, sirve al Señor en el sur de la republica Argentina, nuestro hno es muy utilizado en el ministerio radial.



