Los Anteojos Genéricos
POR GUSTAVO SÁNCHEZ ROSARIO - ARGENTINA)
Sir Robert Anderson fue un abogado inglés, famoso por ser uno de los que buscaron infructuosamente a “Jack, el destripador”. Pero su fama en el mundo cristiano se basa más por un libro que escribiera, titulado “El príncipe que ha de venir”, donde, como fiel creyente discurre acerca de lo que la Biblia afirma sobre los sucesos de los últimos días, el advenimiento del anticristo, el protagonismo de Israel, en la escatología, y el destino final de los salvos. Ahora bien ¿por qué es digno de mención un libro y un autor de cuya temática están atestadas las librerías cristianas? Por sencillas razones: el escribió esto en el siglo 19, cuando nadie creía en la postura teológica que hoy es ampliamente aceptada, habla de Israel como país autónomo, y él se murió sin verlo, pues esto ocurrió en 1948, veía a Jerusalén capital, cosa que recién se materializó en 1968. El no oculta sus dudas, dice “no se como será esto (recuérdese que el estado de Israel era una colonia británica)…pero tiene que cumplirse lo que la Biblia afirma”. Me anima mucho la fe incondicional de hombres como éste, y sus valientes declaraciones:”no sé como será”, pero si Dios lo dijo, debe cumplirse. Dios no miente. Este hermano pudo resolver lo que muchos cristianos no, el conflicto habitual entre creer lo que la Biblia afirma y el mensaje de los medios, de nuestro alrededor, de nuestra “realidad” con que estamos asediados, bombardeados, y pareciera dejarnos sin opción. Otrora hablamos acerca de lo sospechosas de las afirmaciones que pretenden ser científicas y que contradicen la Biblia. Mis lectores recordarán, que en la puja por la verdad entre creación y evolución, la ciencia pretendió tener una evidencia del “eslabón perdido”, prueba irrefutable de la teoría de la evolución. La prueba (como muchos de este estilo), no resistió el más mínimo análisis. Se trataba de una calavera de un hombre deforme, junto con un maxilar de orangután “pintados” de manera grotesca para que parezcan antiguos. El suceso se conoce como “el fraude de Piltdown”, y fue una verdadera vergüenza para el campo científico. Sólo la Biblia puede hacernos sabios y perfectos (2 Timoteo 3:16).
Muchos conocen a Isaac Newton por ser quizás el más grande físico, pero pocos saben que era una persona con sólidas convicciones de que la Biblia era la verdad. Pasó, por ejemplo más de 55 años tratando de descifrar en la Biblia las leyes universales que rigen el universo. Dejó un legado de más de 4000 páginas escritas con sus investigaciones acerca del Libro de los Libros. Esta es la actitud correcta, ver la realidad, la historia (como Anderson), las leyes éticas, a través de la Biblia, como un anteojo, y no al revés. Hay quienes pretenden ver la Biblia a través de la realidad y la ciencia, pero es al revés. Fui a comprarme un par de lentes de esos que ofrecen muy baratos y que se llaman “genéricos” me los puse, me mareaban, las cosas que estaban lejos parecían cercanas, en fin, no me sirvieron para mi patología específica. Lo malo es que muchos se acostumbran a usarlos, por su bajo precio. ¿Cómo ves la realidad, hermano?, que sea a través de la Palabra de Dios y no a través de baratos lentes que te deformarán la visión de las cosas. No lo olvides.
GUSTAVO SANCHEZ, misionero, coordinador de “obra misionera literaria”, anciano de la ICE en Bº Parque Casas, trabaja en la fundación de iglesias y en la ayuda a iglesias en crisis.



