Misioneros: Las Excusas que se Escuchan Comúnmente
POR CARLOS MOYANO (BS AS - ARGENTINA)
Las siguientes objeciones son sólo algunas de las muchas que grupos cristianos y sociedades misioneras escuchan constantemente de hermanos para el campo misionero. A pesar de que muchas puedan ser meras excusas, las hemos escuchado numerosas veces como respuestas serias de cristianos con buenas intenciones, ante la pregunta:
“¿Por qué no te preparas para ir a servir de tiempo completo?”
1) “Yo no estoy llamado.”
No te imaginas cuántas personas he conocido que me han dicho: “Carlos, estoy de acuerdo en que más personas necesitan ir al campo misionero, pero nunca he escuchado a Dios decirme que yo vaya.”
Bueno, la realidad es que Dios ya te ha dicho en Su Palabra que vayas. Es más, Él te ordena que vayas: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15) Así que… ¡TÚ ESTÁS LLAMADO!
De hecho, para no ir, necesitas un llamado específico de Dios para quedarte en tu hogar. ¿Te ha dicho Dios definitivamente que no te vayas a otro país a predicar el evangelio? Si no lo ha hecho, entonces es mejor que empieces a orar preguntándole a DÓNDE debes ir, en vez de preguntarle si DEBES ir, pues de nuevo te lo digo: ¡Tú ya estás llamado!
2) “Dios necesita gente que se quede aquí, para testificar a los perdidos. ¡Hay suficiente necesidad aquí mismo!”
Es verdad que Dios ha llamado a algunas personas para que se queden en donde están para ser testigos de Jesús en sus vidas diarias y profesiones, pero, volvemos a lo mismo: Muchos creen que como somos muchos Ya hay muchos misioneros, y no ven mas que las 4 paredes de su iglesia. y por tal motivo se colocan excusas para tratar con la obra misionera.
3) “Dios necesita gente que se quede en su hogar para sostener económicamente a los ministerios y misioneros que ya están en el mundo. De hecho, mi iglesia ya sostiene algunos misioneros con mis diezmos y ofrendas.”
¡Nunca debes preocuparte de que no haya suficientes cristianos que se queden en su hogar para sostener a los misioneros! Siempre habrá suficientes personas que no responderán al llamado de ir, que se quedarán en su hogar y tranquilamente enviarán un cheque (en vez de enviar a sus propias personas) para alcanzar a los perdidos. Después de todo, nada es más fácil de dar, que el dinero (¡exceptuando, dar nada!).
Esto no significa que todos los que se quedan en su hogar son egoístas y desobedientes. Como ya dije, hay algunos que saben definitivamente que están llamados a quedarse, y están haciendo exactamente lo que Dios quiere que hagan, sosteniendo grandemente otros ministerios. Lo que estoy diciendo es que siempre habrá suficientes personas para sostener económicamente a las pocas personas que responden al llamado y obedecen a Dios.
4) “Mi familia y mis amigos me despreciarían si me voy.”
“El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí.” (Mateo 10:37)
Dios es muy claro cuando enseña de quién debemos buscar aprobación. Me es molesto ver cómo reaccionan la mayoría de los padres, incluso los cristianos, cuando su hijo les dice que quiere prepararse para ser un obrero cristiano de tiempo completo: “¡Un misionero! ¡¿Estás loco?!” Es como si el hijo hubiera anunciado que quiere ser un ladrón o una prostituta.
Es cierto que Dios quiere que honremos a nuestros padres y que amemos a nuestros amigos, pero también ha aclarado en su Palabra que este honor y amor no deben exceder nuestro amor y obediencia a Él y a su llamado para nuestras vidas. Debemos tratar de explicarle a nuestra familia, con amor y paciencia, cuál es el llamado de Dios, pero la última palabra debe ser que vamos a obedecer a Cristo, no importa lo que cueste. Cuando Dios nos ha mostrado claramente nuestro ministerio, es necesario tratar de lograr la comprensión y la bendición de nuestra familia, pero debemos estar preparados para dejar “casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de Cristo y del evangelio.” (Marcos 10:29)
5) “Necesito quedarme aquí y llevar primero a mi familia a los pies de Jesucristo. Si me voy, ¿cómo van a ser salvos?”
Hubo una vez un hombre que quiso seguir a Jesús, y le dijo: “Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.” La contestación de Jesús fue: “Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.” (Mateo 8:21-22)
Suena cruel la respuesta de Jesús si pensamos que no permitió que un hombre ofreciera un funeral por su padre; pero hay otras formas de entenderla. En aquella época, la frase “Espera a que entierre a mi padre” a veces se usaba para decir “Espera a que mi padre haya muerto.” Era muy probable que el padre del hombre todavía no hubiera muerto, por consiguiente, lo que en realidad ese hombre decía era: “Quisiera seguirte ahora, pero verás, mis padres no comprenderían. Por favor, espera a que hayan muerto, y entonces estaré más que complacido en seguirte.”
La contestación de Jesús fue la apropiada: “Deja que los muertos entierren a sus muertos.” En otras palabras: “Deja que los inconversos se cuiden a sí mismos, ¡y sígueme!” Jesús no quiere que desperdiciemos lo útiles que podemos ser para el reino porque nuestros familiares aún no son salvos. El más grande testimonio que ellos pueden ver es que tú obedezcas al llamado de Dios sobre tu vida. Jesús no quiso esperar a que el padre de este hombre fuera enterrado; quiso que este hombre lo siguiera, y entonces, quizás, el padre del hombre llegaría a conocerlo también. La obediencia verdaderamente es mejor que el sacrificio (I Samuel 15:22). Cuando obedecemos a Dios, Él cuida de todas nuestras otras obligaciones (Mateo 6:33).
6) “Primero necesito una educación.”
Yo no creo que Dios quiera que todo cristiano vaya a la universidad simplemente porque “Bueno, todo el mundo va a la universidad hoy en día, ¡a menos que seas muy tonto!” . Yo creo que no deberías ir a la universidad a menos que Dios te haya llamado definitivamente para que vayas. Así como es en todo lo demás de nuestra vida cristiana, Él es el Amo, nosotros los siervos. Él es el General, nosotros los soldados. Si tú realmente eres un cristiano, estás a las órdenes del Rey. Si no estás bajo Sus órdenes, entonces realmente no eres un cristiano.
Sí, Dios llama a algunos a que vayan a la universidad. A veces para recibir entrenamiento para un llamado al ministerio, el cual ha mostrado con claridad. Por ejemplo, si sabes a qué país estás llamado, quizás Dios te dirija a que aprendas el lenguaje y la cultura antes de que vayas, a pesar de que el mejor lugar para aprender es el mismo país. ¡Es un “curso intensivo” definitivo!
Claro está, otra razón por la cual Dios te lleva a una universidad es para que ministres a las personas en los mismos terrenos de la universidad; así como también para que madures espiritual y emocionalmente. ¡Pero, ten mucho cuidado! Asegúrate de que estás en directa obediencia a Dios, pues si no, estás desperdiciando tu tiempo... ¡y el Suyo!
7) “Primero necesito casarme, y entonces mi compañera(o) quizás quiera servir al Señor de tiempo completo en el campo, en vez de yo ir solo(a).
Nada puede ser una razón más tonta para no obedecer a Dios. Dios no quiere que tú busques un esposo o una esposa, para luego salir a la obra misionera. Él quiere y puede llevarte al compañero(a) de tu vida. Sé de muchos cristianos solteros sirviendo al Señor en países lejanos que están confiando en Él para todo. Y algunas de las historias más bellas que he escuchado sobre la gracia de Dios han sido de parejas que fueron al campo misionero solteros, y entonces Dios los dirigió a casarse con otra persona cuyo corazón estaba completamente dedicado a servirle a Él. Recuerda: “Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” (Mateo 6:8) ¡Confía en Él!
8) “Tengo una familia que sostener. Dios no quiere que yo los descuide, ¿verdad?”
La Palabra de Dios dice: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Si puedes confiar en Dios para cubrir todo lo que te haga falta, ciertamente puedes confiar en que también suplirá las necesidades de tu familia. Obviamente, no por obedecer el llamado del Señor vas a descuidar tontamente a tu familia, ya que los tienes que sostener, pero Dios te mostrará el camino. Conozco a muchas familias, algunas con muchos hijos, que están en el campo misionero ahora mismo, comprobando que el Señor es suficiente para mantenerlos mientras ministran en su nombre. Jamás he escuchado ni UNA sola situación donde Dios no hubiera suplido las necesidades de uno de sus siervos y sus familias. Como dijo el Rey David: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su descendencia es para bendición.” (Salmos 37:25-26)
9) “El campo misionero es peligroso. Dios no querría exponerme a mí o a mi familia al peligro de enfermedades u hostilidades de los nativos, ¿verdad?”
“¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?” (Números 14:3)
Todo es cuestión de prioridades. ¿Ponemos nuestra mirada en las cosas temporales o en las cosas eternas? Es cierto que probablemente estés expuesto a más peligro físico en el campo misionero que en las calles de tu ciudad, pero esto es parte del costo que tenemos que pagar cuando es cuestión de servirle a Dios. La pregunta no debe ser: “¿Estaré seguro en el lugar al que vaya?”, sino: “¿Qué está en el corazón del Señor que yo haga?”
Si Jesús hubiera decidido tomar el camino menos doloroso, jamás hubiera tomado la cruz. No hay lugar de mayor bendición para ti que estar en el centro de la voluntad de Dios. Es cierto que debes detenerte para evaluar el costo, pero recuerda una cosa: ¡el privilegio de servir a Dios siempre sobrepasa al precio! “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.” (Marcos 8:34-35)
10) “A pesar de que en el pasado muchos países permitían libremente la entrada de los misioneros, ahora en bastantes lugares no los reciben bien. ¿Por qué he de ir a donde no soy bienvenido?”
¿Le diste tú la bienvenida al evangelio antes de ser salvo? La Palabra dice que debemos salvar a algunos, “arrebatándolos del fuego” (Judas 23). ¡Algunas personas simplemente no quieren ser salvos! Es exactamente por eso que tenemos que ir a ellos. Mientras menos bienvenido seas, mucho mejor. Si ellos no reciben bien a los cristianos, entonces tienes la oportunidad de demostrarles que los cristianos pueden ser humildes y aguantan esa situación porque tienen el amor de Jesús en sus corazones. Pues la Palabra dice: “El que gana almas es sabio.” (Proverbios 11:30)
11) “No me puedo costear el entrenamiento, ni recaudar fondos suficientes para permanecer (yo o mi familia) en el campo.”
No te preocupes. Dios te ayudará reunir los fondos que necesites. Cuando Dios guía, Él suple. ¡Aunque eso signifique ayudarte a conseguir un trabajo! Los problemas y excusas sobre finanzas son superficiales cuando es cuestión de obedecer a Dios. ¡En tu corazón sabes que Él te abrirá el camino!
12) “Yo no tengo talentos o habilidades especiales que me capaciten para ser un misionero.”
¡Entonces eres justamente la persona que Dios busca! Seguro que Dios puede usar enfermeras, maestras, contadores y mecánicos en el campo, pero siempre es una bendición para Dios usar poderosamente a uno que aparentemente no tiene nada que ofrecer. Es esta persona quien tiene la oportunidad de representar con pureza a Jesús en las interminables tareas “comunes” que son parte de la vida diaria de un misionero. “Cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Co. 12:10; lee también 1 Co. 1:26-31)
13) “¿Cómo puedo comprometerme para ir al campo misionero durante años y años sin tener la oportunidad de ver cómo será?”
Es cierto que en generaciones pasadas un misionero que iba al extranjero necesitaba hacer un compromiso de por vida antes de que pudiera ir al campo. Entonces, en la mayoría de los casos, tenía que ir a la universidad por lo menos cuatro años, y luego a un seminario por dos o cuatro años más, antes de que pudiera comenzar su entrenamiento y servicio misionero. Pero hoy tenemos organizaciones misioneras que ofrecen programas a corto plazo para personas que quieren recibir entrenamiento y averiguar lo que es servir al Señor en otros países. Estos programas duran desde varias semanas hasta varios años. Así que ahora tenemos la oportunidad de “ver” antes de hacer un compromiso de mucho más tiempo.
14) “Creo que Dios quiere que yo me quede en este país y prospere. La razón por la cual el resto del mundo es tan pobre e inconverso es porque sus religiones paganas (idolatría) les han causado vivir en pobreza e ignorancia, sin la bendición de Dios.”
Este es el razonamiento más egoísta que he escuchado para no ir. ¡Y lo he escuchado! Por supuesto que quienes no conocen al Dios verdadero viven en ignorancia y pobreza, y ésa es la razón por la que debes ir; para llevarles la luz, al presentarles a Jesús, y para acercarlos a las verdaderas riquezas que provienen de conocerlo a Él. Si tú no crees que la razón por la cual Dios te ha bendecido con abundancia en este país es porque quiere que tú seas de bendición a otros, ¡entonces no has entendido el evangelio de Jesucristo! “De gracia recibisteis, dad de gracia.” (Mateo 10:8)
15) “Simplemente, no estoy preparado para hacer este tipo de sacrificio y compromiso.”
¡Ah! Ese es el punto. Esa quizá sea la razón encubierta para cada una de las objeciones mencionadas. De hecho, tal vez hayas dicho: “No estoy dispuesto.” Necesitas decidir si eres o no un discípulo de Jesús; esa es la pregunta que debes hacerte. Si eres su discípulo, entonces reflexiona en lo que dice la Palabra: “no sois vuestros… habéis sido comprados por precio.” (1 Co. 6:19-20). Y si realmente lo amas, entonces no te sentirás atado, ¡te sentirás increíblemente emocionado de ser escogido para representarlo a Él en el mundo!
¡Ser un siervo de Jesucristo, su embajador, un misionero, es el llamado más alto que un hombre o una mujer puedan obtener!
16) "No tengo una organización Misionera que me acompañe"
Muchas veces sucede que la organización Misionera que podría apoyarte no lo hace por razones gubernamentales o de Visión, o metas, etc. !No te desalientes! NUNCA es la agencia la que te envía, es tu iglesia local, la que encomendará y confirmará el llamado que recibiste del Señor. Ellos velarán por ti y te apoyarán en la tarea que realices para el Señor, y tal ves alguna agencia misionera podrá colaborar contigo mas adelante o crearas la tuya propia, colaborando con aquellos que tienen el mismo deseo de servir a Dios, teniendo las mismas metas y proyectos Misioneros de llevar el evangelio a toda criatura en todo el mundo!!!
¿¿Y ahora..., qué esperas??
CARLOS MOYANO misionero itinerante, maestro de la Palabra, junto a su esposa Damaris desarrollan un ministerio musical de mucha ayuda entre las iglesias.



