La Depresión en la Vida del Cristiano: Tipos Y Causas (Parte 1)
POR EL PROF. DR. OSVALDO JUAN MACCIO (AVELLANEDA-BS AS)
El tema es muy vasto y profundo. Sin que perdamos precisión trataremos de ser sencillos y claros. Existen varios tipos de depresión y varias causas que la producen.
TIPOS DE DEPRESIÓN
La depresión, como pocas enfermedades, puede tener origen o afectar a las tres áreas que componen la personalidad del ser humano, Cuerpo, mente y espíritu (1ª Tes. 5:23), lo que transforma al hombre en un indivi-trío y no en un indivi-duo, término éste que cabría a los animales, que tienen un cuerpo y una mente (también un alma no inmortal).
Antes de tratar el tema haremos una muy sencilla aclaración con respecto al uso que se le da en la Biblia a ciertos términos usados como sinónimos. Para mente, en la Biblia también se usa el término alma. Quizá sea el área menos tenida en cuenta por los cristianos y por lo tanto más abandonada. (Dejaremos este estudio para otra oportunidad)
Para espíritu del hombre en varias oportunidades leemos la palabra corazón u hombre interior.
CAUSAS DE LA DEPRESIÓN
No existe una sola causa para la depresión. Puede estar causada por uno o varios factores. Algunas personas tienen mayor probabilidad de tener depresión que otras. Hay diferentes razones que intentan explicar esta predisposición:
Depresión endógena (física, del cuerpo)
Herencia: Existe un mayor riesgo de padecer de depresión endógena cuando hay una historia familiar de la enfermedad, lo que indica que se puede haber heredado una predisposición biológica. Sin embargo, no todas las personas que tienen una historia familiar tendrán la enfermedad. Además, la depresión grave también puede ocurrir en personas que no tienen ninguna historia familiar de la enfermedad. Esto sugiere que hay factores adicionales que pueden causar la depresión, ya sean factores bioquímicos, o ambientales que producen estrés, y otros factores psicosociales. Este tipo de depresión necesita siempre un tratamiento medicamentoso acompañado de psicoterapia.
Factores Bioquímicos: Se ha demostrado que la bioquímica del cerebro juega un papel significativo en los trastornos depresivos.
Se sabe, por ejemplo, que las personas con depresión grave típicamente tienen desequilibrios de ciertas substancias químicas en el cerebro, conocidas como neurotransmisores.
Además, los patrones de sueño, que se ven afectados por la bioquímica del organismo, son generalmente diferentes en las personas que tienen trastornos depresivos. La depresión puede ser inducida o aliviada con ciertos medicamentos, y algunas hormonas pueden alterar los estados de ánimo.
Lo que aún no se sabe es si el "desequilibrio bioquímico" de la depresión tienen un origen genético o es producido por estrés, por un trauma, o por una enfermedad física u otra condición ambiental.
Depresión Reactiva (psicológica, de la mente)
Puede tener varios orígenes. Es la más común y puede afectarnos a cualquier edad tanto a hombres como a mujeres. Se puede dar por:
Situaciones estresantes o situaciones de cambio: Muerte de un familiar próximo o de un amigo, una enfermedad crónica, problemas interpersonales, dificultades financieras, divorcio pueden ocasionar síntomas de depresión que sostenidos a lo largo del tiempo pueden desencadenar en una depresión clínica. Se ha demostrado que ciertos cambios en la vida voluntariamente realizados, como una mudanza (aunque sea para mejor) que aleja a la persona de los seres queridos, el casarse y los cambios que ello involucra también pueden producir depresión.
Personalidad: Las personas con esquemas mentales negativos, baja autoestima, sensación de falta de control sobre las circunstancias de la vida y tendencia a la preocupación excesiva son más propensas a padecer de depresión. Estos atributos pueden resaltar el efecto de las situaciones de estrés o interferir con la capacidad de enfrentarlas o reponerse de las mismas. Aparentemente, los patrones de pensamiento negativo típicamente se establecen en la niñez o adolescencia y van conformando a lo largo del tiempo un patrón de pensamiento depresivo.
Depresión espiritual (del espíritu)
Típica del cristiano y que no se encuentra en los libros de psiquiatría ni de psicología y por lo tanto no se enseña en las universidades. ¡Pero existe!
Esta aparece cuando pecamos y por consiguiente producimos que el Espíritu Santo se contriste. Esa “contristura” se transmite a nuestro espíritu como tristeza o depresión.
La terapia única, inmediata y eficaz es la confesión del pecado a Dios, permitiendo que el perdón y el gozo del Espíritu Santo se manifieste.
DEPRESION SEGÚN EDAD Y SEXO
La depresión en la niñez: La depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas. El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusarse a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo que sus padres se separen o que uno de los padres se muera.
El niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar malhumorado o sentirse incomprendido.
Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión.
A veces el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que “el niño no parece ser el mismo”.
En tal caso, después de descartar problemas físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado, preferiblemente por un psicólogo especialista en niños. De ser necesario puede sugerir psicoterapia.
Los niños constituyen una población diferente y no pueden ser tratados como si sólo fueran adultos en miniatura. Una forma definida de depresión, denominada depresión anaclítica tiene lugar en la segunda mitad del primer año de vida en niños que han estado separados de su madre.
En diferentes combinaciones y grados de severidad, este tipo de depresión combina aprensión, tristeza, llanto frecuente, rechazo del entorno, retraimiento, retraso, aletargamiento, falta de apetito, insomnio y expresiones de desdicha y tristeza.
La depresión en la mujer: Las estadísticas muestran que las mujeres padecen más depresión que los hombres, esto se debe a que existen diferencias biológicas entre ambos.
Los cambios hormonales, tales como estrógeno y progesterona parecen tener un efecto importante en el estado de ánimo de las mujeres.
Los cambios en los niveles hormonales se producen durante una serie de acontecimientos que están asociados a la depresión, en particular los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de niños, el mantenimiento del hogar y un empleo.
Asimismo ciertos sucesos traumáticos como violaciones y otras formas de abuso sexual pueden contribuir a la incidencia creciente de la depresión en mujeres.
La depresión en el hombre: Aunque el hombre tiene menos probabilidad de sufrir depresiones que la mujer, a la vez es más reacio para admitir que tiene depresión.
Por lo tanto, el diagnóstico puede ser más difícil de hacer. El hombre es diagnosticado menos que la mujer. La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer.
Un estudio reciente indicó que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria (infartos de corazón) en ambos sexos.
Sin embargo, sólo el hombre tiene una tasa alta de muerte debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno depresivo.
El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente aceptable de trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión.
No es raro que la depresión en los hombres se manifieste con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar de sentimientos de desesperanza o desamparo. Por lo tanto, puede ser difícil de reconocer. Incluso cuando el hombre se da cuenta de que está deprimido, comparado con la mujer, tiene más resistencia a buscar ayuda.
La depresión en la vejez: Es erróneo creer que es normal que los ancianos se depriman. Cuando una persona mayor se deprime, a veces su depresión se considera erróneamente un aspecto normal de la vejez.
La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, causa un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia. Con un tratamiento adecuado tendría una vida placentera. Cuando la persona de edad va al médico, puede describir solo síntomas físicos siendo reacio a hablar de sus sentimientos de desesperanza y tristeza.
La persona puede no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el duelo puede prolongarse por mucho tiempo.
Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de salud mental. Los profesionales van reconociendo que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente.
Los síntomas depresivos también pueden deberse a efectos secundarios de medicamentos que la persona está tomando, o debidos a una enfermedad física concomitante.
Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria.
La investigación científica reciente indica que la psicoterapia breve puede ayudarlos en sus relaciones cotidianas y a aprender a combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente acompañan a la depresión.
La psicoterapia es efectiva para reducir a corto plazo los síntomas de la depresión en personas mayores, también es útil cuando los pacientes no pueden o no quieren tomar medicamentos.
La depresión en la vejez puede tratarse eficazmente con tratamiento psicoterapéutico.
El rápido reconocimiento y tratamiento de la depresión en la vejez hará que este periodo de la vida sea más placentero para el anciano deprimido, para su familia y para quienes le cuidan.
Salmo 42:5-6 “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera a Dios, porque aún le he de alabar. ¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios! Mi alma está abatida dentro de mí. Por esto me acordaré de ti en la tierra del Jordán y del Hermón, en el monte de Mizar.”
2 Corintios 1:3-4 – “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones. De esta manera, con la consolación con que nosotros mismos somos consolados por Dios, también nosotros podemos consolar a los que están en cualquier tribulación.”



